
Estamos en fiestas de invierno o mejor ya han pasado las fiestas de invierno de los pueblos del bajo Aragón, son estas fiestas en su mayoría, las fiestas del fuego, de las hogueras purificadoras del mal, de dar las gracias por la cosecha de invierno, por el cambio de estación climática, o por las loas al santo de turno, para que nos libre de males como la peste y nos dé buenas cosechas el próximo año, pero ah, las fiestas y los toros no son buenas para todos.
Tenemos en esta tierra baja de Aragón, una costumbre antiquísima que hace del fuego las delicias de todos los vecinos de los pueblos, el fuego es alegría, es calor, es amor, el placer de ver el fuego es algo especial, en las casas el fuego del hogar reunía a toda la familia cuando esto era preciso para calentar la casa y hacer la comida, el fuego hace el pan de cada día, el fuego mata las plagas del olivo, el fuego purifica, limpia, calienta y da luz, en fin es un auténtico bien y un placer.
Pero las fiestas tradicionales hay que cuidarlas, hay que celebrarlas con el cariño que merecen, hay que mantenerlas lo más próximas a la tradición, que nos las ha traído desde antaño hasta nosotros a través del tiempo, si no se corre el riesgo de estas desaparezcan, por eso habría que estudiarlas para de su conocimiento podamos mantenerlas mucho más tiempo y para siempre, para nuestros hijos, nietos, bisnietos, etc. Claro que para eso tan bien hay que tener hijos, cosa que no está muy al día, por culpa de la crisis, la falta de moral o lo que ustedes quieran, pero está claro que hay que mantener las tradiciones para el futuro.
Ocurre como en todas las cosas, que a veces la fiesta no gusta a todos, o que la fiesta molesta, o simplemente hace daños colaterales como se dice ahora y estos daños hay que pagarlos, pero no basta con pagarlos, por aquello de lo paga el pueblo, no, también, como hacía referencia antes hay que mantener las cosas bien hechas para evitar males mayores, que aun así, tan bien podemos hacer daños.
Y dicho esto también los damnificados harán de entender que el mantenimiento de una tradición es sagrado, por eso no hay que poner el grito en el cielo, si no dialogar y llegar a acuerdos para que las fiestas sean para todos, sin perjuicios a poder ser y estos perjuicios llegan, arreglarlos.
Este año, como en otros años anteriores, la hoguera de Castelserás hace males, mejor dicho es el chopo al caer el que hace daño en las casas de la plaza del “rolle”, pero esto ha sido así desde siempre y todos los que viven en la plaza, han comprado la casa o la han heredado, cuando todos ellos sabían lo de la hoguera y el chopo, aun así tienen derecho a sentirse perjudicados y quejarse, pero sólo a eso, pues eso no puede cargarse la fiesta, pero sí que se puede hablar y poner las medidas para que estos males sean lo más pequeños posibles, así como el Ayuntamiento ha de arreglar estos desperfectos lo antes posible, así también tiene la obligación de hacer cumplir la tradición, sin que esta se salga del guión tradicional, con esto que es lo natural, se puede corregir el hecho de los males que puede hacer y hace la hoguera mas monumental del Bajo Aragón, la de Castelserás, declarada, hace ya algunos años, como de interés turístico de Aragón, por todo esto hay que trabajar para que esta fiesta siga y siga por los siglos de los siglos, no caigamos en la demagogia, en el ego propio y la desidia de no cumplir con la tradición más bonita que tenemos en este maravilloso pueblo.
A todos los vecinos de la plaza y al Ayuntamiento, cuidar de esta tradición y no dejéis que las desavenencias vecinales, den al traste de esta hermosa fiesta.
Es tan solo una opinión, a tener en cuenta claro.
