
Al parecer la historia se repite siempre y, como siempre, en esta tierra no llueve nunca, al menos como debiera o como quisiéramos los agricultores. Lleva 9 meses sin llover o lloviendo míseramente, desde la tormenta del 30 de mayo ha llovido varias veces pero muy poco o nada, un par de tormentas en Puig moreno y Valmuel, cuatro gotas para sembrar y para de contar.
Y esta es la situación actual, si persiste este clima por más días este verano será inmensamente triste y reñido para los agricultores del regadío del Bajo Aragón. Tenemos regadíos nuevos, viejos y mucho secano. El secano, al parecer, no tiene remedio pues, desde siempre, aquí ha llovido muy poco, la muestra se ve en los áridos secarrales del plano de Chumilla y desde Hijar a Zaragoza se pueden rodar películas del oeste en cualquier lugar y es que con 200 l/m2 o 330 l/m2, que dice la DGA que tenemos de lluvia media en Alcañiz y sus alrededores, se deduce claramente que esta tierra es un desierto.
Los viejos regadíos están tan abandonados que ya no producen lo que debieran, tan solo los campos más grandes son cultivados como rentables en producción, otra cosa es cuanto a rentabilidad que suele ser poca o nula.
Las esperanzas están pues en el nuevo regadío, con grandes extensiones más rentables en cuanto a producción y rentabilidad. Pero para esto ha de llover aunque sea en las zonas de montaña del Maestrazgo, desde Morella a Aliaga y hasta Mezquita de Ejarque, pues desde estas tierras se nutre el río Guadalope, para regar luego desde Castellote hasta Caspe, unas tierras ricas en producción de Frutas, oliva y aceite, cereales, almendros y una ganadería diversa con cerdos, ovejas o terneras, que hacen que una economía diversa se reparta por empresas diversas de la zona y jornales de verano e invierno a temporeros, es decir dinamizando el sistema económico de todo el Bajo Aragón.
Pero por más tiempo que hace que se han hecho estudios y proyectos sobre el tema del agua, estos no llegan, no llegan por la inanición de los políticos, la pasividad de los ciudadanos, la falta de recursos económicos o la mala planificación de los proyectos, pues no parece adecuado hacer regadíos antes de saber si tendremos agua o no y esto es lo que se ha hecho en el Guadalope, empezar la casa por el tejado con la esperanza de que así se aseguraba que se hiciese el recrecimiento de Santolea.
Pero no ha sido así y esta tarea sigue en el aire, a pesar de asegurarnos una y otra vez que estaba el dinero para ello, más de diez años de retraso en el almacén de agua y a las puertas de un año desastroso que si no llueve en pocos días, no podremos regar este verano, con lo que daremos por perdidas las cosechas de melocotones, el aceite, el maíz, la cebada y problemas en las granjas. Diremos adiós a los temporeros y no iremos al taller ni a comprar nueva maquinaria.
Todo esto parece una mala noticia y lo es, pero puede que llueva pronto y todo se arregle, el Guadalope es muy buen río y nunca nos ha dejado tirados hasta hoy, pero estaría bien que los que pueden, si quieren, hagan algo para remediar esto tan pronto como sea posible, no se puede estar tanto tiempo con tanta incertidumbre, es algo más que vergonzoso que después de más de diez años aun no tengamos recrecido San-tolea, pues más bien parece “Demonio-tolea”.
No sé si es una opinión o una reflexión, pero habrá que tenerla en cuenta y hacer algo, ¿o no?
