
Cuentan los mayores del pueblo que en cierta ocasión, hace muchos años, motivados por la fiesta y el exceso, un grupo de jóvenes alcañizanos decidió que el “San Antón” de la Plaza Mendizabal de nuestra localidad, se merecía un día de pesca. Y ni cortos ni perezosos, tomándolo como un compañero más, marcharon hacia La Estanca aprovechando la nocturnidad, para que el Santo desarrollase sus dotes pecuarias.
En su lugar y para sorpresa de la vecindad, al día siguiente, en lugar del santo solo había un cartel que decía: “ESTOY PESCANDO”. San Antón apareció al cabo de unos días en un pajar.
Seguramente este santo tan emblemático aprendió que cuando las compañías no se pueden elegir, las aventuras se pagan caras.
Conocedoras de aquel suceso, la Virgen de Pueyos y Santa Bárbara, se encuentran preocupadas. Han sabido que muy cerca de las laderas de sus residencias se va a construir un Hospital con la categoría de General. Lejos de poner en duda los beneficios sanitarios que aportará a nuestra comunidad, se han disgustado pensando en los comerciantes de Alcañiz que verán mermados sus ingresos por la disminución de la clientela, y por la especulación que generará alrededor el complejo hospitalario.
Al margen de este pequeño cuento, pregunto: ¿Quién no querrá vivir cerca del Hospital? ¿Quién no querrá regentar su negocio en el lugar por el que transcurren diariamente cientos de personas?
San Antón nos debe de estar pintando como venganza su cartel: “ESTAMOS EN EL HOSPITAL”, al tiempo que se ríe de que tampoco hayamos podido elegir la compañía. Ahora, por lo menos, a ver si podemos elegir nuestro pajar.
Yo, de momento, “ME VOY A HECHAR EL GUIÑOTE”.
