50 ideas para cambiar el mundo
Un oso panda con un cartel en la mano anuncia “abrazos gratis” y yo pienso; “gratis los que das y gratis los que recibes” por que el abrazo es un afecto en dos direcciones, das los mismos que recibes.
Al acercarme descubro que lo del oso panda no es la movida altruista de un atrevido de la vida, me encantan estos, si no la promoción de un establecimiento comercial. Me gustan las ideas simpáticas para publicitarse. Me acerco y me proponen el abrazo, que doy gustosa. Pienso con una media sonrisa que yo ya vengo abrazada desde casa. Tengo la suerte de sentirme en este preciso momento bastante abrazada.
-Vas a salir en facebook -me dice la acompañante del oso panda.
-Muy bien, estupendo, -contesto y a continuación me ofrece una tarjeta donde el establecimiento de marras anuncia diversas actividades que desarrollará para conmemorar su 50 aniversario. En la última línea pone “Concurso 50 ideas para cambiar el mundo” Lo primero que aparece en mi cabeza es una pregunta ¿cambiar el mundo? Es cierto que destacadas personalidades, gentes de todo rango y condición están con esta idea continua. CAMBIAR EL MUNDO. Y si no se puede el mundo, a mis vecinos y si no a mis amigos, a mi marido o a mi mujer o a mi hijo o a cualquiera que no sea yo mismo. Por que se da la circunstancia de que cuando yo quiero cambiar el mundo parto dos ideas: “yo se cómo hacerlo” y “yo estoy por encima de eso o ese que quiero cambiar” Pelín orgulloso, ¿no es cierto?.
El mundo es perfecto tal y como es, equilibrado en su evolución. Con sus caras, sus cruces y sus cantos. Sé que puedes pensar ¿Cómo va a ser perfecto con las cosas que pasan, con los desalmados que andan sueltos? Buena pregunta yo también me la hago, pero decido estar en el lado en el que quiero estar.
Lo cierto es que cosas han pasado siempre y desalmados ha habido siempre. El humano se empeña en repetir de manera constante los mismos errores, por eso la historia se repite y se repite. El mundo se ha transformado, tenemos más bienestar, más cosas, estamos sobrados de cosas materiales y los problemas de base, los que nos hacen felices o infelices son los mismos de toda la vida, de toda la historia: miedo, ambición, egoísmo, envidia o rencor siguen apegados a lo humano, es la auto-tortura de las emociones y deseos. La verdadera batalla, la única guerra santa consiste en vencer la inercia del ego. Para lleva a cabo esta empresa empecemos por poner a los demás como espejo en el que nos reflejamos.
Yo no puedo hacer que veas tu egoísmo y orgullo o tu grandeza y amor , lo único que puedo hacer es contemplarte como un espejo donde me reflejo. Si estoy abierta a darle la vuelta a las cosas puedo ver en ti mis propios excesos y omisiones, esa visión me lleva a sincerarme conmigo misma, a reconocer lo que soy y a poner remedio si no me gusta lo que veo. Nos amamos y nos odiamos en los demás. Cuando hablamos de los demás, lo estamos haciendo de nosotros mismos. No es una cuestión de creencias, es un experimento que puedes hacer ahora mismo. Pon en primera persona y en presente eso que piensas de otro. Por tanto, creo que el error de base es “quiero cambiar lo de fuera, te quiero cambiar a ti” Y no hay nada que cambiar, a ti no te puedo cambiar por mucho que me empeñe. Es imposible. Nadie ha conseguido nunca cambiar a nadie, someter si, a menudo usando la fuerza bruta, el engaño y la manipulación, pero cambiar nunca. Ponte como ejemplo, ¿Cuándo has cambiado una conducta? ¿Cuándo te lo han dicho o…cuando te has dado cuenta por ti mismo? El cambio siempre se produce de dentro afuera, nunca de afuera adentro.
Con la práctica de vernos en los demás, el proceso mismo va transformándonos y transformando el mundo, el más cercano primero y extendiéndose. Así se cambia el mundo.
Mabel Alquezar, Instructora de Yoga, titulada por la escuela Sanatana Dharma de Zestoa (Gipuzkoa) Si quieres ponerte en contacto conmigo escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..
Ánimo y Buena Suerte!!!
