Darse cuenta: Yoga-Relajación y Crisis
La situación actual de crisis, las tensiones y crispación que vemos en los informativos son más que una circunstancia económica. Provoca angustia, miedo e incertidumbre este mundo cambiante. Se constata un aumento de enfermedades relacionadas con el estrés, alergias, intolerancias, más conflictividad en las relaciones personales, crisis de valores, etc.
Este “ruido ambiental” incide en mi salud física, en mis emociones y en mi forma de pensar. Siendo esta la realidad, existen herramientas que me pueden ayudar a vivir de manera más consciente, más segura, positiva y libre toda esta circunstancia. Darme cuenta de que puedo aprovechar todo mi potencial, a menudo por descubrir y dejar atrás el miedo que todo lo paraliza y el auto-engaño que todo lo tiñe de una falsa realidad.
A través de la relajación y el yoga entro en contacto con mi esencia. Lo llamo Yo, Yo genuino, Yo auténtico. Las técnicas del Yoga son sencillas y asequibles, permiten desarrollar la capacidad de observar mi proceso vital. Poner nombre a eso que siento, a eso de lo que me doy cuenta.
Los ejercicios físicos de esta disciplina, sobre todo en su rama del Hatha Yoga dan una vital importancia a lo corporal como forma de centrar y restablecer la salud física, emocional y mental.
Mi cuerpo físico esta estrechamente vinculado a las emociones que siento a cada instante. Lo que me pasa, lo que siento y pienso está adherido a mi estructura muscular. Forma parte de mi ritmo vital y mi respiración.
Partiendo de este hecho, la propuesta del Yoga es descubrirme mirando mi cuerpo en tensión, mi respiración, flexibilizarlo, hacer consciente el esfuerzo y, cuando la técnica está más o menos conseguida, relajarme en medio de la tensión. La práctica continuada va descubriendo las posibilidades del cuerpo y eso trasciende de inmediato a la parte emocional que a la postre es la que me lleva y me trae de cabeza. En cada postura o asana aprendo a contemplar la tensión, a encontrar el lugar desde donde vivirla sin esfuerzo de más, solo el justo y preciso. El beneficio para el organismo es impagable. Después de 40-50 minutos de ejercicio se percibe claramente un incremento de la energía y la vitalidad. No hay cansancio como en otros ejercicios físicos, hay renovación.
En mi cuerpo aprendo a aceptar los límites, hasta donde puedo llegar, en la mayoría de ocasiones mucho más lejos de lo que imagino y otras me enseña a respetarlo profundamente y no exigirle más de lo debido. La práctica con mi cuerpo físico es un reflejo de mi actitud ante la vida y dice mucho de mis excesos y omisiones. Por tanto, la contemplación atenta de cada postura me dice mucho también de mis posturas ante las cosas que me suceden. Digamos que cada asana(postura) es movimiento no habitual de mi cuerpo en el que debo permanecer durante unos instantes, de la forma más cómoda, flexible y menos lesiva que pueda…En muchas ocasiones la vida me plantea también situaciones difíciles en las que debo aprender a permanecer de la manera más cómoda y flexible que pueda permitirme. Es sin duda un aprendizaje grandioso para estar y funcionar de manera más plena y libre hacia mí y hacia los que me rodean. ¡Ánimo y buena suerte!
Mabel Alquezar, Instructora de Yoga, titulada por la escuela Sanatana Dharma de Zestoa (Gipuzkoa) Si quieres ponerte en contacto conmigo escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..
