Durante años, y sobre todo en verano, dediqué muchas horas a apuntar léxico de pueblos de nuestras comarcas. Refranes y dichos, cuentos, oficios antiguos, juegos, dijendas, todo valía para mi trabajo.
Ya ha empezado el nuevo verano y yo siempre con mi libreta para apuntar todo que pueda sentir de las voces de nuestros mayores. Ya podemos ver que los pequeños pueblos empiezan a llenarse de abuelos con sus nietos. Éstos corren por calles, plazas, llenan los parques y pronto nadarán en las piscinas allá donde tengan esa suerte.
Un día Antonio, nuestro protagonista de hoy, dijo: “De verano se ve chunta pero d’ivierno…”. En nuestra provincia un 60% de los pueblos tienen menos de 100 habitantes y un 80% baja de los 200. Antonio se lamentaba de la tristeza de vivir en los pueblos sin niños, sin escuela. En verano, o de verano como el decía, se ven grupos de gente, chunta, formando corros o roldes, de conzorzia, es decir, hablando sobre cualquier tema. Estas gentes regresan a sus pueblos a descansar, a jorearse, a respirar aire puro que permita pasar un invierno suave en la urbe. Pero olvidando, la mayoría de ellos, la dureza del invierno de sus lugares de origen. La dureza de los inviernos que Antonio dejaba entrever en los puntos suspensivos de la frase de hoy, de su frase.
¿Cuándo el Plan comarcal de Desarrollo Rural será para atender las necesidades reales del medio rural? ¿Cuándo personas como Antonio serán los protagonistas de este plan de desarrollo rural y dejarán de serlo, sólo, los que pasan un mes en los pueblos? Sólo de esta forma Antonio y sus vecinos podrían decir que de verano y de ivierno se ve chunta. Desde aquí pido vida para nuestros pueblos y no sólo supervivencia en ellos. Hoy me declaro cómplice de Antonio ¿quieres serlo tú también?
