Opiniones

Miguel Ángel Jarque

Estimado Alcañiz Últimamente han ocurrido bastantes acontecimientos, la mayoría de ellos muy tristes y duros, como los desahucios, la huelga general, la prima de riesgo alta, la caída en picado de la bolsa, el paro en aumento sin cesar, etc.

Pero como hay que mirar las cosas positivas de la vida, pues voy a comentar en primer lugar la visita agradable de los Príncipes de España don Felipe y doña Leticia a nuestro territorio con motivo de la Concordia de Alcañiz y del Compromiso de Caspe. Desde que llegaron, las muestras de cariño y admiración se sucedían como la marea humana que estrechaba las manos a sus majestades, sonriéndoles mientras los mañicos gritaban sus nombres. Fotos inmortalizaban el recuerdo de su asistencia el día 7 de noviembre, fecha que estará marcada en nuestros corazones. Y, en segundo lugar, la convivencia que pasó el día 18, una reunión de un grupo de amigos, compañeros del colegio Escolapios en la plaza de España, empezando desde allí una gran jornada de fiesta. Eran los quintos del 62, a los que se unieron damas encantadoras que también cumplían con la edad (50 años), aunque no los aparentaban.

Desde las 9 de la mañana, con tirada de petardos y el almuerzo compuesto de pastas, barracha, turrón y demás laminerías, también se dieron las camisetas oficiales. Muy chulas. Fue un recibimiento feliz, pues algunos no se veían desde hacía años. Estaban cambiados por el paso del tiempo, pero conservaban la amistad que nació en los primeros cursos del cole.

Una vez, casi todo el grupo formado nos dirigimos en romería a Pueyos. Antes hicimos parada en el Trillero para la foto principal, como hacía 6 años. El camino fue amenizado por la gaita de Yuste.

Después vino la parte más amarga: la visita al cementerio para rezar y honrar a los colegas fallecidos con flores que representaban lo que sentíamos por ellos. También hubo música para poner emoción al acto.

Al llegar a Pueyos: foto con la camiseta cuyo eslogan “50 años no son nada” lucía muy chulamente.

Esta foto y otras tantas, gracias a Monreal. Se ofició una misa respetuosa y muy digna.  A las 2, la famosa comida compuesta por carne asada, morcilla, panceta, ect. Los comensales no pararon de contar chistes y bromas del pasado, sobre todo por parte de Espinosa y el Coconero.

Después, partidas de cartas hasta las tantas y a las nueve y media a cenar a Calpe. En definitiva, un soberbio día, con sobresaliente a la organización y matrícula de honor a los amigos que allí estuvieron y esperando que no muy tarde nos volvamos a encontrar.

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