Los niños hoy en día crecen con demasiadas cosas materiales y con muy pocos principios y valores, es un poco fuerte, pero yo cada día lo veo más así, y de este modo me lo está transmitiendo la sociedad.
En los colegios, los profesores solo tienen obligaciones pero no tienen autoridad, no se les tiene respeto.
En casa los padres consentimos a los niños (tampoco era necesaria la rigidez de los años 50… pero tampoco lo de ahora), niños cada vez más déspotas y más autoritarios y menos solidarios y mucho más preocupados por su ego.
Niños que discriminan a otros , por su procedencia, su religión o por enfermedades, da igual el motivo son discriminaciones y los adultos consintiendo, mientras no sea mi hijo… para que voy a intervenir no sea que se lo hagan al mio, ó esto siempre a sido así para que intervenir , es cosa de niños. Y los padres nos quedamos inmovilizados aunque lo estemos viendo con nuestros propios ojos dejando que ocurra sin ponerle remedio.
Niños con edades bien tempranas haciendo “botellón” y los padres permitiéndolo mirando para otro lado … “ no va a ser mi hijo el raro”
Y así luego llegamos al fracaso escolar, actitudes inapropiadas, niños ni-ni etc.
Me pregunto ¿Son los niños o somos los mayores los que estamos fallando?
Donde empieza o acaba nuestra responsabilidad, en el individuo o en el colectivo , en la privacidad, o en la sociedad… ¿ Somos demasiado permisivos? ¿Tenemos miedo al rechazo social?
yo realmente no lo sé y cada día lo entiendo menos, lo correcto, educado , solidario, ahora “ no mola” … porque entonces ya no vas con la manada, y si no eres uno de la manada que sigue al grupo… son demasiadas preguntas y demasiadas las respuestas posibles, muchas personas que actúan de cara a la galería. Es muy duro educar pero mucho peor es no saber como hacerlo.
Cada cual tendremos que tomar nuestras decisiones y espera que con ellas nos “salgan” adultos: buenos, trabajadores, cabales, sensatos, simpáticos, cariñosos, leales…. Y un largo etc.
Aunque yo solo quiero para mis hijos una cosa: que sean hombres felices.
“Después de escalar una montaña muy alta, descubrimos que hay muchas otras montañas por escalar” Nelson Mándela
