Opiniones

Rafael Portolés

Un mundo feliz Cuando leí hace varios años la obra “Un Mundo Feliz” de Aldous Huxley no podía siquiera imaginarme cuan similar podría llegar a ser su argumento con la sociedad de hoy en  día.
Una dictadura perfecta con apariencia de democracia basada en una mayoría absoluta en la que los ciudadanos han depositado un cheque en blanco por cuatro años para que la clase política haga y deshaga a su gusto.

Una sociedad estratificada y clonada.  La clase dominante clonada en su corrupción, secretismo, falta de transparencia, hipocresía; que subyugan a las clases medias y bajas, clonadas a su vez en su facilidad para acomodarse a vivir sometidos a los miembros de la clase dominante intentado evadirse mediante televisión (cada vez menos subjetiva bien por un lado o por otro, y repleta de tele realidad y telebasura), el deporte o la crítica del prójimo.

Una cárcel sin muros controlada por los recortes en el sistema educativo, en la sanidad pública y en otros muchos ámbitos y bienes comunes. Una esclavitud del consumo y el entretenimiento.

Cuando leí el libro me pareció todo aquello ficción y pensé que aquello estaba muy alejado de la realidad que estábamos viviendo en un sistema democrático conseguido gracias a todos los ciudadanos; pero cada día cuando veo las ultimas noticias, escucho los debates e intento informarme, pese a la falta de subjetividad imperante en los medios de comunicación llego a la conclusión de que la realidad supera la ficción.

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