Opiniones

Raúl Andreu. Emociones en una huelga general

Nada es gratis. Es verdad que las 5 de la mañana es muy pronto, pero más pronto empezaron los otros a boicotear la huelga. una idea y pensamiento viene a la cabeza: ¿sirve de algo el sacrificio? ¿merece la pena el riesgo? el compromiso marca tus pasos, como una voz interna que te hace diferenciar lo que debes y no debes hacer. el miedo puede muchas veces al deseo, esta vez no fue así. las horas pasan y el sol sale como siempre, con la rotundidad de saberse victorioso del nuevo día. los ánimos están intactos. somos más que nunca, nos sentimos fuertes. y fuertes y unidos variamos el objetivo. más coches, más energía, más intentar hacer llegar nuestro mensaje, pero los alumnos no pueden entenderlo, están sordos, les han cerrado los oidos con kilos y kilos de telebasura. y después de reponer fuerzas en la guarida donde se gestaron las ideas, salimos de nuevo a la calle, a compartir la buena nueva. a compartir nuestro deseo de cambio, de resurrección. pero la ciudad es reacia, no se deja querer por las proclamas de igualdad y solidaridad. no quiere cambiar, no puede cambiar, no la dejan cambiar. y nos vamos a la plaza, sensaciones y compañerismo, y los pelos de punta y los ojos empañados al ver subir a los estudiantes con una pancarta defendiendo su futuro. y todos pensamos, hay esperanza, merece la pena seguir luchando.

Después de una mañana intensa, una tarde tranquila para ordenar las ideas y las emociones. sabemos que es difícil pero nunca nadie dirá que no estuvimos allí, aportando nuestro grano de arena. y a los 8 de la tarde de nuevo a la plaza. esta vez sí que sí. amigos que no esperabas ver, allí están. gente que no se conoce de otras veces, allí está. el sentimiento es uno, los cientos de personas compartimos el rechazo a una estrategia caduca y aniquiladora. y empezamos a andar, como flotando en un murmullo de pensamientos y palabras, y las voces gritan con fuerza, y los pasos rompen las cadenas. la ciudad ahora sí que es nuestra. muestra su cara más libre y solidaria, nos acompaña en cada paso en cada esquina. y de vuelta en la plaza las banderas y las pancartas se agitan y ondean con fuerza. saben que ese es su momento y no lo quieren dejar pasar. aplausos, sentimientos, emociones. hemos estado y hemos sido. hemos sentido y hemos vivido como queríamos este día. nada será igual después del 29. estamos en lucha.

Compartir

Otros artículos de opinión

Image