
La España pendular Aquellos que nacieron en las primeras décadas del siglo XX, han paseado su existencia por toda la paleta de colores, vivieron una república borrada del mapa por la bota del dictador que la aplastó, y desde el negro más profundo preñado de hambre, miseria, sudor, e injusticias, pasaron por el amanecer de una democracia amenazada desde sus primeros pasos; la transición, tildada de ejemplar no dejó de ser un paso cobarde desde la dictadura hasta la blanda democracia, y tras un breve paseo por la falsa creencia de que “España va bien”, hemos llegado gracias a los farsantes ‘demócratas de toda la vida’, a las mismas penurias por las que pasaron nuestros abuelos, y padres.
España es la historia de un país fracasado, arruinado, por la estupidez profunda, y por la más vergonzante miseria de miras de los que siempre han presumido de ser patriotas, a la sombra de la bandera de todos, de la que también se apropiaron porque nada ha quedado fuera de su viciosa avaricia.
No obstante no caeré en la tentación fácil de ser parcial, porque la mayor de nuestras miserias son aquellas que nos demuestran que han sido los ‘nuestros’, los que llenándose la boca de ‘falsa democracia’, se han enriquecido arruinando el futuro de alguna que otra generación, debido a que no es la que dicen haber perdido la única que se puede sentir estafada y robada, la generación de los que ahora peinamos muchas canas también hemos sido pasto de su ineficaz solvencia política.
Si tuviéramos democracia auténtica, a los culpables no habría que buscarlos porque se sabe quiénes son y han sido, se les llevaría ante unos tribunales libres de sospecha, y se aplicarían las leyes que protegen los bienes del pueblo, desde su libertad hasta su salud, educación, y dignidad.
Los próximos meses tendremos ocasión de ver si nuestra parodia de democracia se puede sanear, para que el pueblo pueda tener la clara sensación de que los culpables de nuestro presente paguen por sus desmanes en todos los ámbitos. De lo contrario no merecerá la pena seguir denominándonos ciudadanos de un país avanzado, donde los derechos democráticos sean respetados, y su cumplimiento esté garantizado. Venimos de la miseria, y a ella nos han vuelto. ¡España va bien!
