
Marianos, mata-pasiones
La riqueza del idioma español es maravillosa, y todo gracias al ingenio popular que a lo largo de los siglos ha ido bautizando a todo tipo de objetos con distintas denominaciones, que por su abundante uso han sido recogidas en el diccionario de la R.A.E.
Marianos es la denominación popular para denominar a los calzones largos que bajo el pantalón protegen del frío de nuestros largos y crudos inviernos; en otros países de Sudamérica la imaginación y la gracia no está ausente, y a nuestros “marianos” les denominan “mata-pasiones”.
La casualidad, o el no se sabe muy bien qué, ha hecho que nuestro poco apreciado (según los resultados de cientos de encuestas), presidente del Gobierno tenga por nombre Mariano.
Mariano Rajoy está resultando ser el político español que más pasiones ha matado y sigue destrozando. No descubro nada que muchos no sepan, cuando indico que por su simpatía personal no ha ganado muchos adeptos, ni levanta grandes pasiones. Destruyó su programa electoral desde el primer minuto, ha perdido la confianza de millones de españoles que le votaron, y hasta en sus propias filas son muchos los que habiéndose desprovisto de la venda que les tapaba los ojos, han tomado conciencia de que ‘su’ Rajoy no es un político serio, no cumple nada de cuanto promete, y su bajísima popularidad da una clara muestra de las pocas simpatías que aún mantiene.
La doble personalidad de Mariano Rajoy ofrece una imagen falsa en el exterior, donde ha perdido toda la credibilidad por su falta de palabra, y por haber mentido y no respetado muchos de sus compromisos dados, incluso llegando a decir que quizás ha sido él quien ha doblegado a los políticos europeos con sus poco lúcidas decisiones.
Dentro de España, ha conseguido ser el viento que ha movido las tempestades que ha generado como ningún otro, cantidad de “olas y mareas” con alto contenido de indignación, e interno sentimiento de frustración, engaño, y falsedad. Ha protegido descaradamente los intereses de los defraudadores a la Hacienda pública, y ha olvidado con desprecio a los afectados por la estafa de las preferentes; no es raro que para algunos Rajoy recuerde a los “marianos y mata-pasiones”, dudamos hasta de su estado de limpieza.
