Cual hojas de sauce.
Derribadas por el viento de la inestabilidad en el trabajo, arrastradas por las ráfagas de la temporalidad, flotando en el cauce del futuro sin definir, se ven, cual hojas de sauce, los jóvenes españoles abandonados en la orilla del desencanto, y sumidos en la desesperación de ver que sus perspectivas de trabajo fundamentadas en la preparación técnica y académica, no les sirven de nada.
Abogados, ingenieros, médicos, y un sinfín de profesionales que se ven infrautilizados para ejercer la actividad para la que se prepararon, y con la desazón que genera saber que el futuro es incierto y que por su trabajo en ocasiones no llegan a ser ni los de la clase mileurista, pero al mismo tiempo los sindicatos adormecidos por la modorra que procura el ser estómagos agradecidos, no luchan por defender los derechos inherentes a las clases menos favorecidas del mundo obrero.
Con este poco halagüeño paisaje frío en las esperanzas, se levantan todos los días en España miles de jóvenes que también han sido programados para no tener un sentido crítico de su realidad social, y aceptan con estúpida resignación el papel que para ellos han deparado los insolidarios que se han metido en el papel de políticos, y que en su ensimismamiento bien pagado no ven que llegará un día que la situación les estallará en sus manos.
Francia, Alemania, ya están iniciando su ola de protestas por la ineficaz gestión de unos políticos que se jubilan con pocos años de servicio, y con cantidades insultantes -dada la situación del obrero – y propugnan una edad de jubilación más elevada para recibir un porcentaje por lo cotizado, y que no deja de ser impresentable miseria, para invitarnos a que en Marzo les votemos, para seguir chupando la sangre del obrero que les mantiene.
Artículo escrito el 17 de Enero de 2008, lamentablemente no se ha corregido en nada la situación. 15-M
