Primero sucede la indignación, primer paso para la dignificación. El cambio es tan radical, tan profundamente radical, que hace temblar las estructuras y las pseudoestructuras revolucionarias entre dos aguas. El cinismo y el sarcasmo sólo muestran la ignorancia de los que con frases ingeniosas intentan deslegitimar algo que pertenece al ser humano por naturaleza. Eso es la libertad. Los viejos sistemas de pensamiento se resisten a ser erradicados, pero señores y señoras, es tan sencillo como que es proceso natural de evolución. La tiranía se disolverá y la esclavitud también. Por eso ¿Para qué lloriquear para ser esclavos con más derechos? Mejor soñar alto, pues el Universo escucha atento.
El lavado de cerebro es constante y los medios de masas comprados casi todos ellos, arrojan veneno hipnótico a la gente para llenar de ideas negativas a la mente humana. Pero ¡oh! No pueden controlar las mentes despiertas, que mientras se desperezan de un largo letargo, tienen que lidiar con la intolerancia y el conformismo mórbido de sus vecinos. Pero una mente despierta que sabe discernir y no dejarse llevar por las trampas de la gran máquina, es una mente que hace despertar mentes, y tantas mentes despiertas hay ya, que lo siento: El cambio y la re-evolución son imparables. Es cuestión natural. Y las frustraciones personales, que sólo hacen que arrojar negatividad a algo más que un movimiento que se gusta de etiquetar, como “movimiento de indignación” o “15 M”. ¡Llamadlo como querías! Si pensáis que por nombrarlo podéis desacreditarlo, estáis confundidos. Porque no es un movimiento, sino que es el despertar de la raza humana en una mente, en un solo corazón. Y aquellos que dentro o fuera de ese “movimiento” todavía proyectáis vuestros miedos y vuestras frustraciones, más temprano que tarde, percibiréis que el alma humana no debe dejarse encarcelar.
