Frase que hemos escuchado y pronunciado una infinidad de veces cuando
quieres expresar que tu tiempo es muy valioso y no se tiene que malgastar en cosas que
no nos importan o que no les vemos utilidad aparente. Pero esta frase se ha
materializado en esta semana en las cortes de Aragón. Donde el Sr. Presidente de la
cámara ha conseguido plasmarlo con la instalación de un reloj digital para el control de
los tiempos de intervención de los parlamentarios. Hasta aquí todo normal, lo
excepcional es el coste de este medidor de tiempo, que a costado a las arcas aragonesas
la desdeñable cifra de 20.000 €. Cosa que en tiempos de bonanza económica nos
hubiese parecido un derroche, en tiempos de recesión, donde todos los organismos del
estado están recortando en gastos sociales que repercuten sobre los ciudadanos y
fundamentalmente sobre los que se encuentran en una situación mas difícil, aquellos
ciudadanos que necesitan de la ayuda de todos para poder seguir hacia delante y no caer
en la marginalidad, el hambre y la perdida de sus hogares, nos tiene que parecer por lo
menos vergonzoso.
Para que eso no suceda, nos quieren convencer u obligar mediante reformas no
consensuadas que todos nosotros tenemos que renunciar a parte de nuestros sueldos,
para salir de una crisis en la cual nos hemos visto involucrados. Tenemos que renunciar
a parte de nuestro sistema del bienestar, para que éste pueda subsistir y continuar hacia
delante, con algunos recortes, pero es la única manera de que se sostenga. Ese es el
mensaje que desde la banca, los mercados y los gobiernos han conseguido de manera
machacona que lo aceptemos y no nos hagamos preguntas sobre las causas y los
causantes de esta crisis y el sector de la sociedad que le ha tocado pagarlo.
En un momento donde la administración pública está recortando sueldos,
despidiendo personal o dejando de pagarles sus salarios, como ya está ocurriendo en
algunas comarcas turolenses. Donde la buena gestión del mismo partido del Sr.
Presidente, tiene a algunos trabajadores sin cobrar hasta el día 20 y sin muchas
esperanzas de que esto cambie. Eso sí, para los sueldos de presidentes, vicepresidentes y
demás cargos políticos que ven las comarcas como un medio de vida, de gastar los
fondos destinados para sus pobladores en sus sueldo de liberados. De intentar hacernos
creer que ellos sirven para algo cuando en realidad no hacen nada y no dejan hacer a los
que realmente saben lo que tienen que hacer y como realizarlo. No pueden dejar que los
técnicos capacitados se dediquen al desarrollo de ese territorio y de sus habitantes,
puesto que si lo hiciesen, demostrarían que sus puestos y sus sueldos son prescindibles,
los más prescindibles de toda la estructura comarcal.
Todo esto se lo tenemos que agradecer a la buena gestión de los recursos
económicos y materiales que se han realizado por parte de algunos cargos políticos que
han querido pasar a la posteridad como grandes hacedores de su comarca, hacedores sí,
pero de edificios cuya utilidad es nula y su presupuesto tanto de construcción como de
mantenimiento es desmesurado e insostenible. En esos momentos nadie pensó en los
sueldos de los trabajadores, en que si tienen que darles de comer a sus hijos, o pagar
religiosamente sus hipotecas, ahora simplemente se encogen de hombros y dicen que no
hay dinero en la caja, no hay dinero para lo que quieren, ya que siempre hay una partida
presupuestaria extraordinaria para los proyectos que les pueden interesar a ellos.
Todo ello demuestra el gran desprecio que sienten algunos cargos por la
situación puntual y personal de gran parte de la ciudadanía, a la que nos piden ajustes y
recortes mientras ellos viven holgadamente en sus palacios de cristal pagados con el
dinero de todas esas personas a las que se les pide resignación, austeridad y paciencia
para poder remontar esta situación en la que nos han metido los especuladores y
políticos con ansias de grandeza y poco sentido común.
