Opiniones

Santiago Sedeño. Sueños rotos

  Muy felices nos las dábamos todos los alcañizanos, votantes o no, de la Sra. Rudi. Esta
claro que yo no estaba entre ellos por motivos obvios. Cuando leíamos y escuchábamos
que en su discurso de investidura, dentro de una de las seis claves para su gobierno, en
el apartado de sanidad y educación se hacía eco de uno de sus compromisos de
campaña. La puesta en marcha de un hospital de referencia en Alcañiz. Todos
pensamos que la coincidencia de partido en el Ayuntamiento de la localidad y en la
D.G.A. haría todo más fácil para su construcción. Sobre todo tras escuchar las
declaraciones del Sr. Alcalde de Alcañiz, “se va a hacer” ya que tenía el compromiso de
Luisa Fernanda Rudi para ejecutarlo.
Pero poco a poco, la Sra. Presidenta iba olvidando u obviando el nombre de Alcañiz
cuando tenía que referirse a la construcción de hospitales en la provincia, menos mal
que sólo hay dos proyectos, el de Teruel y este. Dando máxima prioridad a la
construcción del de Teruel. Hace pocos días salía a la palestra informativa el consejero
de Sanidad, Bienestar Social y Familia, Ricardo Oliván comunicando que de momento
el Hospital de Alcañiz ya no es urgente y amparándose en la crisis económica y en el
déficit presupuestario de las arcas autonómicas, este proyecto se realizará cuando se
pueda. Total, que nos quedamos como estábamos, con el estudio en un cajón a la espera
de que por algún lado aparezca una partida presupuestaria para su ejecución.
Partida y fondos económicos que sí que aparecen para otros proyectos de mayor
volumen financiero, pero que aún están a la espera de que se demuestre que su
repercusión mercantil positiva para la zona sea tan interesante como el desembolso que
se realiza. Dejando atrás el interés social de los habitantes de la comarca y poder cubrir
sus necesidades más elementales. Tratándonos como ciudadanos de segunda categoría,
ya que no podemos disfrutar de los mismos servicios que otro ciudadano del estado. Es
más importante destinar el dinero de todos los contribuyentes a macroproyectos
megalómanos que el único objetivo son la búsqueda de reconocimiento individual y
personal antes que el bienestar de los aragoneses que depositaron su confianza en dichos
gobernantes. Con la esperanza de que su buena gestión, buen gobierno y un buen
criterio a la hora de la toma de decisiones para que se les proporcionase una vida mejor
en todos los ámbitos.´

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