Mucho se ha hablado de la visita del cabeza de la iglesia católica al estado español, en primer lugar, a mi me ha servido para despertar de mi sueño de un estado laico y aconfesional. Donde una religión determinada no tiene beneficios económicos, sociales o políticos. Todo ello ha desaparecido, esta semana, viendo como por un lado se gastan ingentes cantidades de dinero tanto por parte de la administración como de empresas privadas vinculadas a esta religión determinada. A la cual se le llena la boca predicando la pobreza material y la necesidad de luchar y ayudar a los necesitados. Lo cierto que el despertar ha sido duro, ver como se prima a estos peregrinos por parte del estado, el mismo que nos dice que tenemos que prescindir de beneficios sociales
Nos han querido hacer creer que todo esto esta sufragado de manera particular, pero los honorarios de la policía ¿quien los paga? Los descuentos en trasporte a los peregrinos mientras al usuario diario se le aumentan un 50% el bono, ¿quien lo paga? Las visitas gratuitas a los monumentos de las diversas ciudades, ¿quien lo paga? Las obras de mantenimiento de iglesias y de más patrimonio inmobiliario católico, ¿quien lo paga?
Informan que todo ello esta sufragado por los propios peregrinos, que vienen de todas las partes del planeta a una reunión fraternal que va a aportar muchísimos dividendos, que esto va a ser la panacea de los encuentros, manifestaciones y exaltaciones populares. Que a los vecinos de las ciudades que los acogen no se van a ver perjudicados por cortes de calles al tráfico rodado porque un grupo de personas quieran expresar un sentimiento religioso. Y que el mundo es de color de rosa y no existe el hambre en el mundo. Mas les valía a todos ellos, dejarse de tanto compadreo y tanta cancioncica e ir al cuerno de África a ayudar a solucionar la grave crisis alimenticia que están sufriendo.
Yo me pregunto una sola cuestión, si todo esto lo realizase otra religión que no fuese la católica, que tal se lo tomaría la derecha ultraliberal que aboga por reducir las ayudas sociales a los ciudadanos, eliminando las becas y el sistema publico de salud, intentando privatizar todos los servicios ciudadanos y prestaciones sociales. Esto es el Estado Español, aun nos falta mucho para que sea realmente un estado laico y aconfesional, donde el estado no se vea limitado por ningún tipo de religión imperante entre un grupo de sus ciudadanos.
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