
Etapa- Padrón- Santiago de Compostela, 27 Km. De camino hacia Iria Flavia, la ruta deja atrás Padrón y encontramos a uno de los edificios civiles más notables: el Palacio del Obispo de Quito, una obra barroca encargada en 1666 por el mismo Obispo, que a su vez era virrey de Perú. Sólo dos kilómetros restan para llegar a la Colegiata de Iria, rodeada por el emotivo cementerio de Andina, cantado en una composición de Rosalía de Castro, cuyos restos acogió ésa tierra en 1885. Es de origen alto-medieval y todavía pueden verse en su entorno varios sarcófagos del s. VI. Frente a la fachada de la Colegiata se sitúan las casas de los canónigos, actualmente ocupadas en buena medida por la sede de la Fundación Camilo José Cela, ilustre escritor padrones.
El peregrino se encamina hacia A Escravitude siguiendo un tramo de tres Kilómetros. Continuaremos por las aldeas de Quintans, Souto, Rueiro, Cambelas, Anteportas, Tarrío y Vilar, en el valle del Sar.
El Camino nos conduce hasta el barroco Santuario de A Escravitude, levantado entre 1732-43 sobre la fuente ante la que, en 1732, tuvo lugar un milagro que motivó su construcción. No sé qué milagro pudo ser, pero hay unas inscripciones y una imagen donde dice que si te lavas los ojos y dejas allí el pañuelo, obtienes buena vista, o te la concede. Ahí queda eso.
Una vez dejado atrás el Santuario, el Camino pasa ante la Iglesia de Santa María de Cruces, para discurrir nuestra etapa entre bosques y cruzar la vía del ferrocarril en la pintoresca aldea de Angueira de Suso. Seguiremos camino hasta Areal y O Faramello, para después continuar hasta el evocador enclave de Rúa de Francos; en el bosque cercano se encuentran restos de una calzada romana y un puente; sobre un cerro, a mano izquierda, se sitúan las misteriosas y abandonadas ruinas del Castro Lupario. Un hermoso cruceiro gótico- uno de los más antiguos de Galicia- y el campo de la feria despiden al peregrino de Rúa de Francos. Nos encaminamos en una subida a la aldea de Castañal, y tras un brusco zigzag se llega a Pontepedreira.
En Arieira, una encantadora imagen de Santo Antonino, situada en la fachada de una casa que sirve de referencia para seguir en Camino, que ya asciende, por monte abajo, hasta A Grela, y después de otro ascenso muy suave se dejará atrás a Milladoiro, intuyendo ya las torres Compostelanas. Pasado un corto tramo de unos dos kilómetros, se llega a Agro dos Monteiros, desde donde ya es posible ver, a lo lejos, la ciudad del Apóstol.
Este viejo Camino medieval deja a un lado las ruinas de viejo castillo arzobispal denominado A Rocha Vella, se aproxima a Santomil y Amañecida y cruzaremos un puente sobre el río Sar, para alcanzar el barrio de A Choupana, cerca de la capilla de Santa María.
Ya en la calle Rosalía de Castro, en casco urbano de Compostela, se avanza hacia la Iglesia del Pilar, bello templo barroco situado en la alameda, y, siguiendo hasta la Porta Faxeira, ya estamos en Santiago. La calle de Franco nos conduce hasta la Catedral, pero antes hay que hacer una parada obligatoria en el colegio de Santiago Afeo, y frente a él, la capilla que nos recuerda el sitio donde paró el carro que transportaba los restos del Apóstol Santiago. A pocos metros se encuentra la ansiada Catedral de Santiago.
Para dormir en Santiago están dos albergues de la Xunta y Monte del Gozo, con 500 plazas gratuitas.
BUEN CAMINO.
