
Me he puesto un tampón con el hilo dentro
Tenía la regla. Me puse un tampón sin desplegar el hilo que lleva para después podértelo sacar. Aproximadamente un minuto después pensé “hala, a que no me he sacado el hilo”. Me pasó por tener prisa y no dedicarle al tampón el tiempo que se merecía. “Ahora me dedicarás todavía más tiempo” escuché decir al tampón mientras viajaba libremente por mis espacios siderales internos.
Antes de pensar en cómo me sacaría el tampón, pensé en darle al icono “deshacer” que tienen muchos programas informáticos. Pero la realidad es cruda y visceral y entonces me vino a la cabeza la palabra “urgar”. Era la única solución que había y cuando me imaginé urgando me bajó la tensión y me senté a esperar que se me pasara el mareo. Pensé en lo peor que podía pasar y me imaginé en el programa de televisión “1000 maneras de morir” y al locutor diciendo “murió absorbida por un tampón”.
“Me he puesto un tampón con el hilo dentro. Ayuda”. Ese fue el mensaje que envié por wasap a un grupo de amigas. Son muy majicas y supieron darme soluciones que sabían que me animarían. La del sacacorchos es la que más útil me pareció, pero antes de que abriese el cajón de la cocina, me llamó una amiga que es médico y me dio instrucciones en las que no entraba ningún instrumento que no fuesen mis propias manos. También me llamó otra amiga que había trabajado en el paritorio. Se ofreció a sacármelo, pero le dije que luego no volvería a mirarla a los ojos.
Sin contracciones, con mi esfuerzo y mis manos, alcancé la cabeza, conseguí desplegar el hilo y fue así como parí a Jimmy.
Si quieres saber más sobre la vida de Jimmy, puedes entrar en el siguiente enlace: http://violetamada.blogspot.com.es/
