Opiniones

Cristina Andrés

En el punto de mira

 

Hace unos días escribía en esta misma publicación mi compañera de colegio Teresa Ros, su opinión, si bien reiterada, me parece siempre respetable en aras de la libertad de expresión, aunque no sea compartida ni por mí, ni por otros que aportaron sus comentarios a la misma.
Aparte de los comentarios hechos al escrito, hubo también críticas a su situación personal-profesional, cosa que, en principio, no me parecería procedente, -igual que a Ricardo Lop, a quien conozco desde hace muchos, muchísimos años- si no fuera porque ella ocupa un cargo público, en cuyo caso le toca aguantar. Cuando uno decide dedicarse a la cosa pública tiene que asumir que esto va en la nómina.
Y es que, a día de hoy, todo lo concerniente con la política y los políticos está en el punto de mira, algo que no debería extrañarnos, la transparencia debería ser lo normal y no lo ha sido. Hemos confiado en que lo harían bien, que ya los tiempos de chanchullos, enchufes y clientelismo se habían acabado y, a la vista está, hemos sido unos panolis.
Si una candidatura para el gobierno de cualquiera de las instituciones de este país se presentase completa, candidatos, cargos de confianza y asesores, nadie se llamaría a engaño, si además tuviésemos claro qué hace cada uno y cuánto cobra por ello, las dudas se disiparían. Lo malo es que una vez perdida la confianza es difícil recuperarla.

 

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