Opiniones

Abel Sancho

Diputaciones fuera

Nos sorprendería ver lo rápido que se adaptaría todo el mundo a una reforma de la Administración que suprimiese las Diputaciones Provinciales, en Aragón también las Comarcas, porque es más que suficiente con la existencia de tres entes con competencias bien definidas, que se acoplen a las necesidades de la gente, como son los Ayuntamientos, las Comunidades Autónomas y el Estado.

Cuanto más disipado está el dinero público menos control de su gestión tenemos, también sucede esto cuando son débiles las Instituciones, por ello necesitamos Instituciones fuertes que supervisen estrictamente las actuaciones que realizan sus gestores con mecanismos internos eficaces.

Una muestra de la debilidad de los organismos es la corrupción urbanística que ha habido en los Ayuntamientos, porque cabe recordar que esa corrupción ha sido posible gracias a las Comunidades Autónomas, y en determinadas actuaciones a las Diputaciones Provinciales, que son quienes debían de supervisar la actuación urbanística de los municipios, pero en muchos casos simplemente no se atrevían a actuar.

En las Diputaciones Provinciales, que no son de elección directa, es donde más ha proliferado otro tipo de corrupción, más modesta pero igual de perjudicial, se trata de la corrupción propia del amiguismo, que va desde los tradicionales privilegios de los políticos que las componen, hasta concesiones de ayudas a dedo mediante subvenciones de Presidencia, o subvenciones por medios de dudosa legalidad.

Por todo ello, es más necesario que nunca políticos que respeten y que se crean para qué están hechas las Instituciones, que las simplifiquen para que sean más eficaces, y que las doten de legitimidad con su actuación porque su buen funcionamiento garantiza los derechos de todos.

 

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