Opiniones

Alba Pardo

Es curioso cómo ha ido avanzando la forma de pensar de las personas, respecto a la orientación sexual, de sus hijos, familiares, amigos o conocidos. Me resulta gracioso el tema de "las etiquetas", ya sean afectivas o despectivas. Nunca me ha gustado etiquetar ni etiquetarme, somos personas cada una tiene sus gustos sin necesidad de tener que clasificarnos, ahora bien, hablemos de las etiquetas afectivas, heterosexual, lesbiana, gay y bisexual. Está el tema que dicen, que todos nacemos bisexuales, obviamente no creo en él, pienso que esto funciona partiendo de la educación que nos han dado desde pequeños, yo nací en el 88 y no me explicaron que un hombre podía estar con un hombre, y una mujer con otra mujer o que mi orientación podría cambiar con los años. Tengo muchísima suerte de tener una familia que no me discrimina, que me acepta tal y como soy sin apartarme a un lado como a un bicho raro. Aquí en Alcañiz muchas personas han demostrado ser muy tolerantes con este tema, no sé, creo que debería ser algo normal, natural, algo que no sorprendiera, algo que se pudiera contar sin miedo a que te rechacen, que cada uno es como es. No discriminarle porque le guste la pera o la manzana o vulgarmente hablando, "la carne o el pescado", otra forma de etiquetar. Quién sabe, una persona que ha estado toda la vida con personas del sexo opuesto, de repente puede llegar a sentirse atraída por alguien de su mismo sexo, está demostrado, todos podemos cambiar. No es de su sexo de lo que te enamoras, sino de la persona. ¿De verdad creéis que existen aceras de las que cambiarse? ¿Armarios de los que salir? ¿Que existe una orientación sexual permanente? He leído muchas teorías, pero para hablar de ello tienes que vivirlo.  Siempre me ha gustado reflexionar sobre este tema, ya que por mucho que avance, no todas las personas van a pensar igual, no pretendo cambiar el mundo, pero si abrir los ojos de aquellos que permanecen en la ignorancia con una mente retrógrada. Sí, quizás haya que respetar la decisión que tiene cada uno, pues lo siento pero nunca conseguirá entrarme en la cabeza que este tema no sea aceptado. Que la gente juzgue y te tache con ciertas etiquetas, cuando tú eres tan normal como ellos, que ellos no son conscientes de que también pueden cambiar. La heterosexualidad también consta de etiqueta, aunque haya gente que no lo vea así, pero qué pasa, que es la supuesta orientación sexual mejor vista, o como muchas personas le llamarían la correcta. Es imposible remontar a siglos pasados para abrir los ojos como verdaderamente se debe, sólo muestro mi forma de pensar, y sé que más de uno la compartirá conmigo. No creo que tengamos un chip incrustado en el cerebro que nos diga, que tenemos que casarnos y permanecer toda una vida con alguien del sexo opuesto, sonará cursi, pero donde tenemos un chip es en el corazón, que ciertamente es el que decide, el que elige, el que se enamora.

 

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