Opiniones

Alba Pardo

Aventuras desde Irlanda (Vol. II) 10

Aquí estoy de nuevo un día antes de que comience la primavera, bueno en cualquier sitio menos aquí. Nunca sé cuando estamos en primavera en Irlanda, aunque bueno sí, cuando los árboles ya empiezan a ser menos tétricos y florecen. La verdad es que estoy exagerando, no hace nada de frío, el tiempo es bastante “cálido” a pesar de que los huracanes han vuelto a dejarse caer por Newbridge.

Ya que el otro escrito fue bastante triste, en este intentaré no serlo puesto que realmente ya no hay noticias de Rex. Una enorme lástima, sobretodo cuando veo alguna foto y se me pasan los millones de momentos con él. En fin no le daré más bola al asunto porque no hay arreglo.

Estas dos semanicas han sido tranquilas como siempre vamos. La semana pasada vino la hermana de Bego, así que fuimos a buscarla al aeropuerto y muy bien, muy simpática, ha estado una semanita por aquí y parece que le ha gustado bastante. Te esperamos de vuelta Elena. Este fin de semana pasado, se celebraba la famosa fiesta de San Patricio, el día clave fue el lunes, pero en todos los sitios empiezan a hacer actos ya el viernes, bueno actos y beber y más beber cervecita. Nosotras salimos el sábado a quemar la noche irlandesa. Fue muy divertido, salimos Sandra, Raquel y yo. Las demás estaban por Dublín. Nosotras como ya estuvimos el año pasado, este año hemos preferido quedarnos aquí y vivirlo de forma diferente y sobretodo, ahorrando, que buena falta nos hace.

El domingo levántate a las nueve de la mañana habiendote acostado a las cuatro y media para ir a entrenar a las bestias pardas que tengo por niñas. No tuve resaca gracias a dios, pero el cansancio estaba ahí.

El lunes fue la cabalgata y la verdad que no estuvo mal, aunque para ser sinceras esperábamos más. Más bailes típicos o cosas relacionadas con el día que era, pero quizás tengamos una idea equivocada del día de San Patricio. De todas formas estuvo genial, muchísima gente, no había mas que ver como estaba el centro comercial después del desfile.

El martes había que trabajar pero algunos niños no tenían colegio, el mío no tenía. Así que pasamos el día en casa haciendo de las nuestras y después de comer fuimos a despedirnos de Elena tomando un cafecito en nuestro querido “Costa Café”. Ya somos clientas habituales igual que en “Café Continental”. Después volvimos a casa y le di la cena al pequeño monstruito. Mientras estaba recogiendo la cocina él se fue al cuarto de juegos a dibujar y cuando terminó vino y me enseño el dibujo. Creo que fue uno de los momentos mas bonicos de los que llevo en esta casa. Vino todo tímido a enseñarme el dibujo y a decirme que yo también estaba en el dibujo, la verdad que fue emotivo cuando nombraba a su padre, madre a él mismo y después a mi. Son pequeños detalles que hacen que vea que el pequeñín me quiere un poquito. Nos llevamos genial. No puedo quejarme la verdad.

El tema en casa es raro, porque la madre es diferente a lo que yo estaba acostumbrada. Quizás soy demasiado abierta así que tiempo al tiempo. Pero bueno por todo lo demás estoy muy contenta no hay queja alguna. Exceptuando que hay personas que han decidido cuestionar mi forma de trabajar y como no tienen vida y se aburren pues deciden cuestionar si lo que hago está bien o está mal. Pero ¿sabéis que? Pues que por un oido me entra y por el otro me sale. Ayer tuve una charla con la madre y todo va sobre ruedas.

El miércoles fue el día del padre y me encantó poder llamar a mi papi para felicitarle, obviamente no se esperaba que le llamase porque es un poquito caro pero me hizo muchísima ilusión al igual que a él porque ni se imaginaba que fuera a llamarle, así que super bien.

Este viernes iré a ver a mis pequeñines que los echo muchísimo de menos y a parte tengo babysitting en Walshestown Park. Así que desearme suerte porque ni yo sé donde me estoy metiendo. Es broma, bueno no del todo, son tres hijos y bastante revoltosos, así que espero que me los dejen dormiditos y yo pueda disfrutar de una gran velada sentada en el sofá. Aunque eso no va a pasar, pero bueno dinerito al bolsillo.

Ahora todo el mundo hablando sobre sus vacaciones de semana santa y me pongo un poquito triste porque yo no puedo ir.

La semana que tengo de vacaciones los vuelos cuestan cuatrocientos euros y es una burrada, así que me entristece perderme por segundo año consecutivo la semana santa alcañizana. Estoy segura de que entre todos los que conozco haréis que me sienta como si estuviera ahí, no cabe duda de ello, el año pasado ya fue así. No espero menos este año.

Me despido bajo los efectos de la somnoliencia, que mal me sienta ir a correr por las mañanas, a mitad de tarde ya no valgo una “perra”. Nos leemos pronto familia, cuidaros mucho y sed buenos.

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