
Aventuras desde Irlanda (Vol. II)
Y después de tres meses de descanso veraniego en mi querido Alcañiz, tocó vuelta a Irlanda hace unas tres semanas. Otra vez aquí, al que también puedo o debo considerar mi hogar, ya que es donde paso la mayor parte del tiempo. Lo encontré todo como cuando me marché, exceptuando algunas cosas que han cambiado durante el verano, pero que realmente no me son de mucha incumbencia. Los niños tan bonicos como siempre y con muchas ganas de que llegara para jugar y pasar tiempo con ellos. ¿El barrio? El barrio genial, la gente tan simpática como siempre y la mayor parte del vecindario dándome de nuevo la bienvenida (welcome back). Eso sí, claro, los que me conocieron, porque parece que con moño y gafas no me reconoce nadie, hasta pasados unos días que me vuelven a ver paseando al perro, corriendo o en bici. Esos son los momentos en los que me vuelven a reconocer.
Lo mejor de todo es el día en el que llegué, la verdad que ni hecho adrede. Era San Arthur’s day, el patrón de la Guinness. No muy conforme yo con eso de salir, al final me medio convenció la de Albacete y el resto pues ya lo hice yo, que ya sé que hace falta poco para convencerme. Así de paso conocía a las nuevas au-pairs que llegaron en verano para sustituir a las anteriores. He de decir que son majísimas, Paula de Madrid de (entre Pinto y Valdemoro), este era un detalle a destacar, y Silvia de Valencia. Estas dos viven en mi barrio y luego esta mi tocaya, Alba, otra madrileña. Sin dejar atrás por supuestísimo a Coral (Burgos), que la conocí antes de volverme a España, y a mi querida y amiga del alma Montse (Terrasa), esta última es mi ultra vecina, de aquí a nada tiramos el muro que separa nuestras casas, puesto que se tarda mucho más en rodear para llegar que saltando el muro.
Pasamos muy buenos ratos, ya que nos vemos casi cada día. Y aunque quizás cada una lleve su rutina y sus cosas a parte, intentamos hacer cosas juntas.
El segundo fin de semana que ya estaba aquí, decidimos hacer una cena entre la madrileña y la valenciana, a la cual también se apuntaron, Candela, otra galleguiña y Lucía, una cántabra muy salá. Nos pusimos las botas, entre tortilla, salchichón, jamón.. Todo producto español. El problema es que se nos acabó el vino y nos quedamos con ganas de más. Así que decidimos irnos a Kildare, que está a 5 minutos, a continuar la fiesta. He de decir que me lo pasé en grande a pesar de los pocos recuerdos que conservo, pero las fotos demuestran que así fue. Al día siguiente tuve la peor resaca de mi vida y nos fuimos a ver un partido de rugby en el que jugaba Candela, en el que también nos morimos de frío y en el cual apareció otra au-pair, Tania, del sur, muy salá también ella. Esto de los 1588 nombres no os preocupéis porque no va a ser siempre, ya sabéis que luego las llamo por el lugar en el que viven.
Y bueno la verdad que no mucho más que decir, la vuelta a rutina fue genial, ahora llevo un horario muy raro, pero que me permite hacer incluso más deporte, así que más contenta no puedo estar. Rex está hecho un perrazo, tan mimoso y monín como siempre.
Deciros que allá por el 18 de diciembre estoy de vuelta supongo que por otros 15 o 20 días como el año pasado. Así que con esto y poco más nos leemos en las próximas aventuras. Espero hayáis disfrutado el puente del Pilar así como yo aunque haya sido de diferente forma. Un abrazo enorme para todos desde estas tierras.
