
Aventuras desde Irlanda (Vol. II)7
Pues ya estamos en febrero, madre mía como pasa el tiempo, se me están pasando volando las semanas es increíble. Supongo que es porque estoy contenta y porque tampoco tengo mucho tiempo para aburrirme la verdad.
No sé donde me quedé la última vez pero bueno allá voy con nuevas hazañas. Estas dos últimas semanas han sido divertidas, bueno como casi cada día. El tiempo si que una barbaridad, unos vientos huracanados que mejor no salir de casa. El lunes mi paraguas hizo efecto globo y casi salgo disparada hacia un ribazo, lleno de barro, apunte a destacar puesto que me llego a caer y ve al colegio así. De hecho ayer iba tan campante yo por al lado del río y me adelantaban árboles cual barco navegando “ja ja ja”. Bueno lluvia mucha como siempre y hemos visto el sol un par de días, no por mucho tiempo pero menos da una piedra.
El fin de semana pasado celebramos el cumpleaños de Bego, otra madrileña, con Sole y Raquel también, lo pasamos bastante bien. Compramos producto español, vinito blanco para entonarnos y unas cervecitas, porque ya sabéis que salir por aquí es caro no, lo siguiente. Así que eso más el alcohol que nos proporcionó su querida “Host-Mother”, salimos de casa ya calenticas. Fuimos a la discoteca de Newbridge y bueno continuamos bebiendo cervezas y liándola un poquito por ahí. Yo iba con tal alegría que decidí pintarme con un lápiz de ojos, bigotes de gatito. Ya se sabe que la vergüenza la dejamos en casa.
Los domingos ya son típicos de ir a comer lasaña a café continental, donde ya casi nos tratan como si fuéramos de la familia o casi porque probablemente tanto ir allí estén ahorrando para pagar la universidad de sus hijos.
Y también puedo decir que soy entrenadora oficial de fútbol durante 6 semanas con niñas de 6 años. Va a ser muy divertido, sobretodo en inglés. Ya veréis ya… Empiezo este domingo así que sea lo que dios quiera. Claro está que toco mejor el balón que hablo inglés.
Y aquí la mejor anécdota de todas o eso creo. Para los que no veis mi facebook. Allá voy. Resulta que yo ayer no sabía que era Sta. Águeda hasta que mis amigos lo dijeron por un grupo del whatsapp. El caso es que estaba yo en el colegio y vi como dos madres se acercaban mucho hacia mi, y me dije, pues bueno voy a saludar. Y así fue, efectivamente se estaban acercando porque iban a hacerme un tercer grado o casi. Que si de donde era, que cuanto tiempo llevaba aquí.. bla bla bla bla. Después de varios minutos hablando y haber respondido al tercer grado, solamente a mi se me ocurre contarles la tradición de comer tetas de nata o merengue en mi tierra. Y diréis, ¿Dónde está el problema? Pues veréis, el problema está en que no conseguía recordar la palabra pastel, sí, esa palabra tan sencilla y que encima uso muy a menudo, pues no hubo manera. ¿Y que pasó? Pues que me miraron con una cara como si fuera una depravada, cosa que entiendo perfectamente, porque debieron de entenderse que nos comemos tetas reales en tal día como el que era ayer. No contenta con mi cagada, les dije que era un postre y que al día siguiente les enseñaría una foto. Pues todavía me miraron peor. El problema es que me quedé en blanco y acto seguido diciéndome a mi misma porque narices les había tenido que contar eso. Hoy las he buscado pero no las he encontrado así que si quieren que piensen que soy una depravada durante el fin de semana y ya luego el lunes les muestro lo que quería decirles. Menudo desastre, me he dicho que nada de contar “x” tradiciones a no ser que esté segura al 100% con la explicación exacta.
Entre eso y que luego una mujer me preguntó que si el niño que cuido era mío ya cubrí el cupo de anécdotas. Sin olvidarme de que el niño se cargo el estor o como se llame, porque aquí no usan persianas. Pues intentándolo colocar con una amiga casi me dijo la cabeza en un baúl. Y bueno por lo demás todo genial.
Corriendo como siempre, haciendo mis visitas semanales a mis otros niños, aprovechando y disfrutando mi tiempo aquí lo más que se puede.
Supongo que me habrán pasado más cosas curiosas pero ahora mismo la que más fresca tengo es la de Sta. Águeda.
Bueno dicen que de las meteduras de pata se aprende. Obviamente la palabra pastel (cake) no se me va a olvidar en la vida.
Y con esto y un bizcocho doy por finalizadas mis aventuras de estas semanas. Este fin de semana se presenta tranquilo.
Así que nos leemos en un par de semanitas.
Cuidaros mucho y a seguir así de bien. Besotes en vuestros cogotes.
