
(Des)venturas desde Irlanda
Aquí estoy antes de lo previsto. ¿Recordais mis últimas aventuras? Supongo que sí porque fue hace tan solo unos días. Y supongo que también recordaréis cuando dije que había hablado con la madre y que todo genial. Pues allá voy.
Voy a refrescaros un poquito la semana, sin olvidarme que hace dos viernes vinieron de visita dos personas. La aupair que estaba antes que yo y otra chica de cuyo nombre es mejor no acordarse. A partir de ese día las cosas estaban raras pero quizás yo no le di importancia y seguí como siempre. Pasamos el fin de semana de San Patricio bastante bien. Cuando llegó el martes, de vuelta al trabajo, todo parecía seguir normal, pero al día siguiente me desperté y tenía una carta con “x” advertencias en la cocina. Una carta la cual me puso de muy mal humor. Decía que tuviera cuidado con el niño y me asegurara de que no corría y de que no le perdiera de vista cuando íbamos o volvíamos del colegio. Más o menos decía eso, era un folio entero, pero para no extenderme demasiado, acorto.
El miércoles yo no tuve un gran día que dijéramos, así que no conseguí hablar con ella. Pero lo hice el jueves. Ella me dijo que todo estaba bien, que no le diera importancia a la carta que sólo quería que me asegurara. Fijaros por dónde, que yo ya sabía que la vecina le había dicho alguna barbaridad. Sí, la vecina, la persona más alcahueta del universo, la cual decidía cuestionar cómo debo o no trabajar. La cual espiaba quién entraba o salía de mi casa. La cual cuando me miraba, una docena de puñales se clavaban en mi espalda. El caso es que yo me quedé “así asá” respecto a la conversación, pero sin mucha preocupación. Así que me fui con mis amigas tan tranquila. Por la noche cuando volví ya noté que estaba rara otra vez, me contestaba borde. Esa noche antes de irme a dormir me fui con un horrible y mal presentimiento a dormir, como si algo malo me fuera a pasar. Obviamente, no iba desencaminada.
Al día siguiente cuando me levanté, ella estaba más simpática que nunca, incluso dijo buenos días, cosa a lo que nunca acostumbraba. Fui al colegio, a correr y cuando llegué tenía un mensaje en el que decía que quizás otra madre recogía al niño para que jugara con otros. Hasta ahí genial. Bueno, hasta que recibí otro mensaje a eso de las 13h, donde me preguntaba si estaría en casa porque necesitaba hablar conmigo.
Fui a casa y yo ya sabía que algo iba a pasar. Llegó y nos sentamos en el sofá. Le pregunté que qué estaba pasando a lo que ella me respondió que no estaba contenta conmigo. ¿Motivos? Que el niño me odiaba, que yo no le gustaba, que yo siempre le gritaba y una sarta de idioteces una detrás de otra que encima esperaba que me tragase.
Sinceramente no entiendo cómo creyó que podría creerme eso siendo que ese niño cada día me decía “te quiero”, me dibujó junto a sus padres, el día de la cabalgata él desfilaba en ella y todo contento no paraba de llamarme y gritar a todo el mundo que yo era quien le cuidaba. Un sinfín de bonitos detalles que el pequeño tenía conmigo cada día. Y después de eso, ¿de veras pensaba que me iba a creer eso?
Ahí va la auténtica razón. Es una homófoba de cuidado, ella y su querida vecina. Mi orientación sexual fue el problema, eso y las otras dos que tienen una lengua muy larga que si se la tragaran se envenenarían seguro. Me echó a la calle. No me dio ni una semana, ni uno ni dos días. Me dijo que tenía que irme antes de que llegara el niño, porque si no iba a empezar a hacer preguntas. ¿Hola? ¿De veras pensabas que iba a creerte? Quería que me fuera antes de que llegara porque sabía que me estaba soltando una mentira detrás de otra. Pero no contenta con todo lo que me dijo, aún decidió ponerle la guinda al pastel diciéndome que lo sentía mucho pero que yo no estaba preparada para cuidar niños. Tengo que decir que en ese momento me vine completamente abajo. Llevo dos años cuidando niños y nunca, pero absolutamente nunca he tenido queja y cualquier persona puede ver la gran complicidad y empatía que me conecta a cualquier niño/a.
Juro que sentí un alivio enorme, porque no me sentía feliz en esa casa y que si permanecía ahí era por el niño al cual le cogí un cariño enorme y os digo absolutamente y con total seguridad que fue recíproco.
La cuestión es que en dos horas, que fue el tiempo estimado que me dio, recogí todas mis cosas y me fui con la cabeza bien alta. No tengo nada por lo que avergonzarme. Soy así y me considero una persona auténtica, no finjo ser quien no soy. Si gusto bien y sino puerta. A ver si ahora tengo que poner en mi currículum cuales son o dejan de ser mis gustos. Nunca entenderé que tendrá que ver mi orientación sexual con la manera de la que trabajo. Creo que se me trató de una manera muy injusta, y ponerme de patatitas en la calle con una mano delante y otra detrás no fue la mejor manera de hacer las cosas. Siendo que no estoy en mi país y que mi familia está lejos. Y lo que tampoco llegaré a entender, es como una persona puede meterte en su casa y no tener ni la más mínima relación contigo. Fue horrible, cada una por su lado sin hablar tan apenas. Éramos un par de extrañas la una para la otra. Lo lógico es que te hagan sentir como en casa, puesto que no estás con tu familia ni en tu país. Era más fría que un fiordo noruego. Antisocial y más seca que la mojama.
Gracias a dios tengo muy buenas amigas, las cuales me quieren y aceptan tal y como soy. Así que me vine a casa de mi amiga Paula, quien me ha acogido sin ningún problema obviamente después de hablar con su “Host-Mother”, a la cual estoy y estaré eternamente agradecida, al igual que a todas mis amigas de aquí y que quiero nombrar y ya conocéis, Raquel, Sole, Paula, Bego, Silvia y Sandra porque sin su apoyo no sé qué sería de mi en estos momentos. Tampoco quiero olvidarme de todas las personas que me han enviado mensajes ya sea por móvil o cualquier red social y por supuesto a todo ser irlandés que está aportando su granito de arena ayudándome a encontrar otra familia o simplemente mostrándome su apoyo.
Después de este último párrafo, que lo podré leer millones y millones de veces, solo puedo decir que me siento rica, la persona más rica del mundo. Obviamente no hablo de dinero, hablo de amistad que es realmente lo que me está causando la mayor felicidad en estos momentos. Mil gracias a todos.
