
Aventuras desde Irlanda (Vol. II) 9
Bienvenido seas querido marzo y por fin viernes (otra vez), porque las semanas vuelan, sobretodo cuando estás a gusto. Bueno pues dos semanitas después tampoco ha pasado gran cosa o quizás sí, pero un medio público no es sitio para contar muchas cosas, así que me limitaré a contar las que si que puedo.
La verdad es que estoy muy triste. El que era para mi un gran amigo y compañero fiel de siestas, paseos y grandes tardes de diversión parece ser que se le ha acabado el tiempo y sé que suena muy mal, pero así es. Estoy hablando de Rex, el perro que estaba con la otra familia. Algunos me comprenderéis, sobretodo los que tenéis un animal en casa. Estoy triste porque ya no voy a volver a verlo más y aún me entristece más el pensar que lo van a sacrificar. Quizás no deba contarlo aquí porque lo puede leer su dueña. Pero quiero que todo el mundo sepa lo que ha pasado. Parece ser que es agresivo, que detesta a los niños y que muerde a todo el mundo. Vale, bien, de acuerdo. Los que me conocéis, ¿de verdad os creéis eso?
Venga por favor. Creo que no se le ha dado el suficiente cariño, que no se le ha terminado de implicar en lo que es una familia. Y que la madre está buscando una excusa para darlo. Es un gran animal, lo pueden confirmar todas y cada una de mis amigas. Yo hice todo lo que pude, y hasta hoy, que es el último momento, he intentado buscarle un hogar, pero me ha sido imposible. Sí, Rex mordió a la niña y lo entiendo perfectamente, de hecho si hubiera sido yo esa niña, me lo habría tenido totalmente merecido. No puedes maltratar a un animal, por muy pequeño que seas, creo que está en la educación de los padres cambiar eso. Ese perro no odia a la niña, le tiene miedo. Porque siempre le pega. Es por eso que ahora ninguna familia quiere a Rex, porque mordió a la niña. Eso también lo entiendo, los padres están asustados porque quizás podría agredir a sus hijos. Pero estoy más que convencida de que para mi ese animal ha sido todo. Cuando he estado triste, Rex estaba ahí. Cuando he estado alegre, él estaba ahí para compartir las alegrías. Siempre y en cada uno de los minutos que he pasado con él, nunca me ha gruñido, mordido o ladrado. Para mi si que fue uno más de la familia, pero conmigo no fue suficiente. Éramos cinco. Lo único que necesitaba este pequeño animal, era cariño, atención, diversión.. Y de la noche a la mañana todo eso que podría llegar a vivir algún día, le va a ser arrebatado.
Voy a contaros más cosas, pero quería que hoy el centro de atención fuera él. He llorado muchísimo porque un animal cuando le das cariño te lo devuelve y eso es lo que he sentido con él durante casi dos años. Es todavía un bebé, se merece otra oportunidad. Oportunidad de ser enseñado correctamente, oportunidad de ser querido por una familia, oportunidad de seguir viviendo.
Y después de este duro comienzo la verdad que no tengo muchas más ganas de escribir por el peso que todo esto conlleva, pero debo continuar.
La semana pasada podría decir que fue perfecta, demasiadas alegrías y buenos momentos. Sobretodo el fin de semana, menuda fiesta mano a mano con una amiga que me pegué. Gracias a dios el domingo estaba lloviendo y no tuve que ir a entrenar a las niñas. Porque me desperté a las nueve de la mañana peor que me había acostado. Menos mal que no salgo muy a menudo.
El miércoles la madre del peque se fue a Boston, así que aquí estamos los dos solitos liándola “parda” o más bien Pardo, que para eso es mi apellido. La verdad es que estamos bastante a gusto. Mi horario se ha reducido puesto que todos los días le recoge su padre y al día siguiente le lleva al colegio.
Esta semana también me está gustando mucho, no puedo quejarme, estoy bastante contenta a pesar de lo arriba mencionado. Quizás empiezo a entrenar a chicos a fútbol pero ya cobrando, nada de voluntariados. Y bueno hoy es viernes, así que me espera un buen fin de semana así como el que os deseo a vosotros.
Un abrazo muy grande y nos leemos pronto.
