
Aventuras desde Irlanda (Vol. II)2
Ya casi puedo decir que llevo un mes en Irlanda (otra vez). Que rápido pasa el tiempo, si en nada ya estaremos en navidad. No me acuerdo que es lo último que conté pero bueno tampoco ha habido muchos cambios. El tiempo muy bueno, todavía voy en bermudas, pero auguro que hoy es el último día en el que podré lucir frescura exceptuando cuando voy a correr.
La semana pasada fue tranquila, incluido el fin de semana, quedada con las amigas, un café y poco más. Esta semana ha estado bien, excepto el lunes, que me atacó un virus de esos simpáticos de 24h que me hicieron llorar por cada rincón de la casa, pero mi querida vecina Montse me lanzó un limón salvavidas desde su jardín, así que pude hacerme un suero casero y “voilá” al día siguiente como nueva, con fuerzas otra vez para trabajar e ir a correr, (esto último que no falte). Los martes son los días más “duros”, digo duros porque son unas 15h con los niños, pero no puedo quejarme porque nos lo pasamos en grande y si podemos salir a la calle el tiempo pasa más rápido, pero todavía pasa más rápido cuando el padre del vecino sale a jugar también. Así que acabamos todos jugando al pilla-pilla. Empezamos 3 y acabamos 12. Creo que deberíamos cobrar un extra por el tiempo que nos endosan a sus hijos cuando estamos en la calle.
El miércoles tocó día de chiquipark, mil críos danzando por ahí. Imaginaos, mi cabeza como un bombo, ilusa de mi que me llevé los apuntes para estudiar. Decidí que al no poder estudiar quería unirme a jugar como una niña más. Pues también ilusa de mi que no me dejaron. Es triste que tuviera que inventarme que a mi pequeña le daba miedo entrar sola y que ya que había pagado por ella, pues que me dejaran entrar. Pero… Va a ser que no coló. Me dijo que si no hubiera tantos niños podría haber hecho la vista gorda. Menuda desilusión. Apoyo la moción de un chiquipark para adultos, anda que no estaría bien, pero que los niños nos estuvieran mirando. Menudas ideas maléficas jajaja.
Qué más que más. Ah, por supuesto, no podía olvidarme de presentar a la nueva au-pair que llegó el pasado viernes. Se llama Sole y es de Madrid. Me la crucé el martes, pero no le dije nada porque digo, ya verás Buxi, que tú te confías mucho de que todos son españoles y luego no lo son. Pues bueno, Paula y Silvia la fueron a conocer y efectivamente, era española. Así que como yo me pongo en la piel de todo el mundo, ayer me dije, pues ve a su casa y te la llevas a comer por ahí para que conozca el pueblo, así que eso hice. La verdad que si fuera yo la nueva, también me gustaría que hicieran lo mismo. Hemos congeniado muy bien, así que entre todas le haremos la estancia mucho más agradable.
Y la semana que viene llega Halloween, ¡uuuuhhhh! Los deseos del peque es que me disfrace con él, porque piensa que si vamos los dos va a ser mejor. Yo pensando que mono el niño que quiere que le acompañe. Otra vez ilusa de mí. Este enano lo que quiere es que vaya con él para tener el doble de caramelos, porque ayer le pregunté si los caramelos que yo conseguía iban a ser para mi y me contestó que supone que unos pocos sí, pero que yo ya soy mayor para comer tantos caramelos. Vaya tela aquí con el marqués de la calle de la piruleta. El caso, que en las próximas aventuras os contaré el desenlace de halloween.
En resumidas cuentas, la estancia por Newbridge y en nuestro barrio sigue viento en popa, cada vez somos más y continuamos haciendo de las nuestras. Eso que no falte.
Aún quedan unos días pero espero que paséis muy buen halloween, os disfracéis y disfrutéis mucho hagáis lo que hagáis.
Nos leemos pronto.
