
La erótica del poder
Me estreno en este espacio de opinión, deseando que las líneas que periódicamente publicaré en este medio, sirvan para quien las lea, reflexione por un instante, intentando dar un punto de vista diferente de acontecimientos que para nada nos son ajenos.
Algunos me conocen, a unos les caeré mejor que a otros, pero seguro que la mayoría no han oído hablar de mí, aunque últimamente mi actividad pública ha sido persistente. Es de eso, de mi experiencia, de lo vivido este tiempo de lo que quería reflexionar con tod@s vosotro@s.
No voy a hablar de política, voy a hablar de las personas.
Gracias a haber sido cabeza de un proyecto político, he tenido la oportunidad de hablar con numerosas personas de distintos ámbitos sociales de Alcañiz y debo agradecérselo a todos, porque me ha enriquecido como persona y he podido ver la bondad de las gentes que desinteresadamente dedican sus recursos en bien de algo en lo que creen.
En contraposición, he conocido la parte más detestable del ser humano, y he descubierto comportamientos en según qué personas que me invitan a pensar que nos movemos por los instintos primarios del ser humano.
En los dos últimos meses he pasado de recibir decenas de llamadas diarias de gente de toda la sociedad Alcañizana a no recibir ninguna, los que antes se ofrecían a hacer una donación en especie a una asociación de Alcañiz, hoy no se dignan a recibirme en su despacho, lo que cuando me iba a presentar como cabeza en la lista a la alcaldía de Alcañiz bajo las siglas del partido de la ciudadanía (Ciudadanos) eran facilidades y apretones de mano por doquier, ahora son un simple hasta luego.
Por eso os invito a reflexionar conmigo ¿en qué sociedad vivimos? ¿Nadie está dispuesto a hacer nada sin conseguir algún rédito a cambio? Qué esperaban de mi que no les puedo ofrecer ahora?
Me viene a la cabeza la letra de una canción que dice "Cuando yo tenía dinero me llamaban Don Tomás, ahora que no lo tengo me llaman Tomás nada más"
Un saludo.
