Opiniones

Alberto González

El postdebate

A escasos 6 días para las elecciones generales, resacosos aún del debate de AtresMedia, se nos plantea un panorama interesante, y los cabezas de partido van desplegando sus armas, e incluso se les va viendo el plumero.

Voy, sin afán de convertirlo en catedra, a dar mi visión del debate del pasado Lunes 7.

Lo principal de todo, el formato, muy televisivo, un despliegue espectacular, pero no me dio la sensación de estar ante un debate, más bien ante una exposición de propuestas de los candidatos y de la Nº2 al congreso por Madrid.

En los debates, generalmente se permiten las interrupciones, y una discusión más o menos controlada, es, en la mayoría de las ocasiones enriquecedora para el espectador, el potencial votante, y en este caso no se produjo dichas discusiones.

En cuanto a los “ponentes”, hay opiniones de todo tipo, pero en mi opinión, se vieron 4 personalidades totalmente diferentes.

En primer lugar, el papelón de la noche, se lo llevó, Soraya, la representante del Partido Popular, se le veía relajada, tranquila, solo se alteró un poco cuando el tema le incomodó más de la cuenta, el tema en cuestión fue la corrupción, sin anotaciones y con una pose de relax, algo difícil en sus circunstancias.

Albert Rivera, no se salió del papel, varias veces sí del plano, ya que estaba excesivamente nervioso, o esa impresión daba. En cuanto a lo que decía, se anclo a la propuesta del contrato único y la bajada del IRPF, tanto que fuese cual fuese la pregunta, acababa su alocución nombrando esas propuestas.

En su defensa decir que fue junto a Pablo, el único que expuso propuestas, aunque ya eran más que conocidas para el público en general.

Pablo Iglesias, quizás el que mejor estuvo en el debate, en cuanto a la aptitud se refiere, le sobró calcar frases que decían los demás debatientes, para rebatir al miembro del PSOE.

EL “Pedro, cálmate estas muy nervioso” usado por primera vez en el debate por Rivera, fue un recurso sobreexplotado por el representante de Podemos.

Por último el perdedor de la noche, no porque sus propuestas no fuesen atractivas, ni siquiera voy a entrar a valorarlas, ya que su actitud me pareció impresentable, riéndose todo el rato mientras hablaban los demás, siempre aferrado a un gran cuaderno que consultaba todo el rato, y en los momentos que le tocaba intervenir, se centró en atacar al PP únicamente, mientras Podemos le pasaba por la izquierda.

En definitiva, un seudodebate histórico que nos dio más de lo que ya teníamos.

 

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