
Hoy todo lo veo negro
Entré sin pensarlo, más bien por costumbre. Una ola de calor me recibió. Aparecían personas por todos los pasillos que, como yo, se dirigían a las escaleras mecánicas. Me sentí como un borrego. Una voz silenciosa gritaba “comprad”, “comprad”. Todo estaba dirigido para consumir: la música, los colores, la colocación de los objetos.... Nuestra voluntad está manipulada por esos seres ocultos que se enriquecen día a día con nuestras miserias. No somos humanos a sus ojos, sólo estadística. No les importa si vivimos o morimos. No sienten nada al mandar a la guerra a miles de jóvenes si con ellos prueban nuevas armas, no les importa que mueran millones de personas si con ello prueban medicamentos. Es un mundo de locos sin moral y sin sentimientos. Y nosotros, mientras, serviles les seguimos el juego. Que si derecha, que si izquierda. En este país desde que es democrático nos han mandado en su mayoría los mismos, niños pijos jugando a los conservadores y a los progres. Ninguno sabe lo que es trabajar. Desde adolescentes se han afiliado a partidos políticos y allí han ido subiendo según su afinidad y servilismo al líder. La inmensa mayoría ha empezado una carrera que nunca ha acabado, pero todos dicen que tienen estudios. Su preparación es nefasta, lo demuestran día a día. Han creado una nueva casta, la casta política. Y lo peor es que los que se denominan izquierda, esos que un día trabajaron, se dedican a comer marisco y a jugar a ser rico para convertirse en uno de ellos.
Mierda de país que mantiene a imputados en cargos y que, algún día, dentro de muchos años, con suerte serán juzgados y si son condenados los indultarán. Pero nosotros a defenderlos porque o unos u otros son de los nuestros.
Si alguno se quiere desmarcar y crear un grupo y trabajar por sus convecinos se encuentra solo. Pocos son los que realmente quieren trabajar en algo distinto, unos se excusan en el tiempo y otros en que les da miedo la casta, lo que puedan hacer en sus trabajos o el de sus familiares. Así no vamos a cambiar nada, porque les damos el poder de dirigir nuestra vida. Quizás no pueda cambiar nada pero por lo menos lo habré intentado, no sólo porque quiera un mundo mejor para mis hijas sino porque creo que se puede trabajar por y para los ciudadanos.
