Opiniones

Ana Mª Andreu

Mamá, quiero ser artista

Sólo es necesario poner en el buscador de internet  “estudiantes de artes” para que te aparezcan los siguientes calificativos: incomprendidos, frikis, vagos,...

En el mundo de la tecnología mucha gente ve como vagos a los jóvenes que se quieren dedicar a la música, a las artes escénicas, a la cerámica, a la danza, a diseñar.

Desde que eligen el bachiller de artes se ven denostados, son seres raros que no tienen cabida en este mundo y se van a morir de hambre,  son jóvenes que no quieren estudiar.

Son culpables de soñar, de preguntar, de crear... Incomprensiblemente, disfrutan con la filosofía, con dar forma a un trozo de barro, con perderse entre pinceles y pintura creando imágenes.

Y yo me pregunto: ¿sería el mundo igual sin ellos, sin seres que nos muestren la belleza, artistas que nos emociones con su obra o sus actuaciones?

En esta sociedad en la que lo más importante es el dinero y el éxito, es un soplo de aire fresco estos jóvenes que estudian arte, que nos muestran sus sueños a través de imágenes y sonidos.

Pero esa sensibilidad que les ha llevado a estudiar artes, también los hace más sensibles a la incomprensión y a la crítica por ser de artes. No luchan por ser los mejores ni por destacar, no piensan en la selectividad como un fin sino como un medio para poder alcanzar nuevos conocimientos.

Y en nuestra  mano está apoyarlos y verlos como son: seres sensibles que nos muestran otros mundos.

 

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