Opiniones

Ana Mª Andreu

Los buenos propósitos La única diferencia de mi lista de buenos propósito con la del año anterior es que aumenta el número de kilos por perder: aprender inglés; ser organizada; no chillar ni hablar tanto; practicar algún deporte y adelgazar, primero fue un kilo y ahora después de unos cuantos años ya son diez.

Este, seguro que es mi año y cumplo toda la lista, “mañana comienzo”, esta es la frase más utilizada de todo mi vocabulario, de hecho la digo los 365 días del año.

Dejé de fumar, fue una decisión postergada continuamente pero un día la cumplí, me fumé dos cajetillas por la tarde y decidí que ya había inspirado bastante humo. Fue una lucha de día a día, en la que en vez de decir “mañana comienzo” fue “hoy puedo” y sólo existía el hoy.

Pero la comida ¿quién puede renunciar a la comida? Ese rico pastel de chocolate que te mira con cara pícara y te chulea “venga valiente ven a por mí” y, claro, una es débil y comienza con un tímido trozo hasta que no se sabe cómo no queda pastel. Esos canelones que sólo una madre puede hacer los domingos, ¿quién se va a resistir? ¿Cómo herir el orgullo de tu madre diciéndole que no te vas a comer los canelones? Y, encima, hay que hacer patria y comer los productos de la tierra: aceite de oliva, jamón serrano, queso, vino, ternasco... ¿Cómo vamos a salvar la economía si no consumimos los productos aragoneses?

Una ensalada, carne y pescado a la plancha. ¿Has visto el frío que hace? ¡Cómo va a calentar lo mismo el cuerpo una simple lechuga que un buen cocido hecho con cariño!

Los que consiguen adelgazar más de cinco kilos son para mí héroes y no digamos los que son capaces de controlarse todos los días del año, los miro con admiración.

Voy a hacerme un lavado mental y, en vez de “mañana comienzo”, lo voy a cambiar por un “hoy puedo”. ¿Creéis que resultara difícil renunciar al croissant de la mañana, que cruje en la boca y se deshace en un suave aroma a mantequilla?, ¿renunciar a la casera? ¿al cocido?...

Llevo dos barras de pan, una integral y otra casera, adivinen a cuál le va a faltar un trozo al llegar a casa.

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