
Todo sigue igual
Al gobierno no se le cae la cara de vergüenza al informarnos que todo va mejor. ¿Mejor para quién? ¿Para ellos? Yo paseo por las calle y cada día veo más locales cerrados. Pequeños autónomos que no han podido con la competencia de las grandes multinacionales, esos pequeños autónomos que ni son respetados por los empresarios ni por los sindicatos.
Luego están los olvidados, las personas que han perdido su empleo con más de cuarenta y cinco años. No tienen ninguna oportunidad de conseguir trabajo, no existen en ningún programa de creación de empleo y nadie los nombra. Hombres y mujeres con veinte años de experiencia que se encuentran impotentes y desesperados, que viven el día a día esperando un milagro que no llega.
Nadie quiere contratarlos y sólo les queda darse de alta como trabajadores autónomos y dedicarse a qué, qué esperan que hagan cuando tiendas que llevan muchos años abiertas están cerrando. Es desolador pasear por las calles, Alcañiz parece una ciudad gris, literalmente por su falta de limpieza, sin alegría, una ciudad llena de carteles de se alquila o liquidación por cierre.
Yo no sé si alguien ve los brotes verdes, los morados o los azules, porque yo no veo ningún brote.
Veo geste asustada, gente desesperada y gente deprimida. Y a los que tenemos la suerte de seguir trabajando nos seguirán bajando el sueldo hasta llegar a la semiesclavitud en nombre de un progreso que simplemente es engrosar sus acaudaladas cuentas.
Y mientras qué hacen los políticos, periodistas, economistas... dedicarse a parlotear en la televisión sin dar soluciones, con respuestas partidistas que sólo con que uno de ellos contestase valdría, porque en las sectas contestan todos igual, son capaces de defender con palabras inconexas lo indefendible simplemente porque lo ha hecho el partido al que es afín. Es complicado encontrar periodistas independiente, depende de quién los subvencione sus artículos se orientan en un sentido u otro.
Qué esperan de una sociedad desencantada, dolida y arruinada, qué les sigamos llenando los bolsillos de euros. Señores ya no tenemos, nos hemos convertido en economistas de primera aprendiendo a llevar la economía de nuestros hogares con un presupuesto cada vez menor y llegamos como podemos a fin de mes. A veces dan ganas de llorar y otras de irse al pueblo y comenzar de nuevo como los de antes, diciendo adiós a la sociedad de consumo, pero es complicado y nos quedamos aquí esperando que las cosas cambien, pero no cambian porque la corrupción está tan extendida que todo el mundo tiene algo que callar y callan.. Cuando se enciende un gran fuego lo avivan unos días y luego dejan que se apague solo y que nos vayamos olvidando mientras ellos se van de rositas. Un asco de sociedad y parece que nos da igual porque no hacemos nada para que cambie.
