
¿Municipios despoblados o urbanizaciones de lujo?
Tocados y hundidos. Así se encuentran muchos municipios de la provincia de Teruel. Tras el paso por ellos de la empresa que ha contratado Catastro para valorar nuestros inmuebles, una se pregunta si pensaban que estaban en pueblos medio abandonados o en una urbanización de lujo. Y encima, se ha pasado un pago de sesenta euros por inmueble, por pequeña que haya sido la obra que ha realizado el propietario, para resarcir a la Administración al no notificar las obras.
Obras de las que en muchos casos han sacado licencia al Ayuntamiento, con lo que ya se tendría que suponer que se ha notificado a la Administración.
Muchos de los propietarios de estos inmuebles son jubilados que no van a tener bastante con una nómina para pagar el próximo recibo de IBI.
¿Quién va a comprar una casa en nuestros pueblos cuando el valor catastral es superior a inmuebles de Zaragoza y Alcañiz? ¿Quién va a realizar obras si eso supone que te triplican el valor catastral?
Con esta medida acaban con los pueblos y con las pequeñas empresas que se dedican a la albañilería.
En lugar de bonificar a los propietarios que han arreglado sus fachadas, que han convertido gastándose su dinero a pueblos olvidados en lugares turísticos, se les castiga. Y hablo sólo de fachadas, porque esta empresa no ha entrado en los inmuebles, no se ha molestado en comprobar el estado en que se encuentran.
Si estábamos preocupados por la despoblación de nuestros municipios, en los que la media de edad es de sesenta años, ahora ya no sólo es preocupación, es irritación.
Irritación porque esa Administración que tendría que apoyar iniciativas de empleo y mejora de nuestros municipios los está matando.
A la casa que mi familia posee en un municipio que en invierno apenas roza los cincuenta habitantes le han puesto un valor catastral de más de sesenta mil euros. Inmueble que no posee calefacción y en el que desde la época en que vivían mis bisabuelos sólo se han realizado obras en el año 1977, año de conducción del agua, en crear una pequeña cocina de apenas cuatro metros cuadrados en el pastador y en cambiar el lujoso retrete de madera que daba al corral por un baño sencillo. Pero hace unos años los vecinos empezaron a arreglar sus casas y cuando ya casi sólo quedó nuestra fachada por arreglar, se limpio la piedra y la parte de tapia se rebozó con mortero. Y debido a esta pequeña obra que se realizó para embellecer el pueblo Catastro ha aumentado considerablemente su valor.
Hoy he ido al pueblo para ver si algún hada había trabajado incansablemente y convertido la casa en un palacio, pero no. Así que no entiendo esa subida de valor catastral.
Lo que sí he podido comprobar es que tanto en este pueblo como en muchos otros, los vecinos y propietarios de las viviendas están muy enfadados y algunos piensan en derribar pajares y corrales que dan encanto a estos pueblos. La Administración se aprovecha de que en muchos casos trata con personas de edad avanzada que no entienden de papeles y que no saben la repercusión que esta subida va a tener en su economía y en la de su familia. Buena forma es ésta de revitalizar las zonas deprimidas.
Así que animo a todos a presentar reclamaciones para que este sinsentido finalice.
