Opiniones

Ana Mª Andreu

50 sombras de Grey

He leído algunas críticas a “50 sombras de Grey” para ver si alguna compartía mi teoría, pero no. Algunos hablan de porno mamás, otros que contribuye a perpetuar el problema de la violencia de género o el abuso emocional está presente en casi todas las interacciones.

Dejando atrás el estilo literario, que es pésimo, y el copia y pega de muchos párrafos, lo que descubren muchas mujeres no es tanto el sado sino el juego erótico. El juego que les lleva a fantasear y a desear algo que no tienen en su vida sexual.

Lo que me lleva a pensar, algo que a ningún crítico se le ha ocurrido, en la gran insatisfacción sexual que sienten las mujeres.

Podríamos pensar que es cosa de mujeres de edad avanzada, para las el sexo era un puro consentimiento de complacencia a la pareja y una forma de engendrar hijos. Pero no, es una novela que ha tenido éxito en todas las franjas de edad y en todos los estratos sociales, ahí radica el problema.

Este príncipe azul del siglo XXI las saca del colchón para abrirles el mundo de una habitación roja, en la que no se ven como sumisas sino como parte activa, parte activa porque sienten. La inmensa mayoría se ha quedado con el antifaz, las esposas, los tacones y los pantalones vaqueros rotos, el sado se queda para una minoría.

Y creo que eso es lo que desean la mayoría de las mujeres sentir, jugar, participar... La frase de “a todas las mujeres les duele la cabeza”, que suelta el machito de turno en alguna conversación entre amigos, no le lleva a pensar en su pésimo hacer.

Las mujeres hoy en día demandan más y desean dejar atrás su vergüenza inicial, debida a educaciones retrógradas,  para meterse en esa habitación roja con su antifaz y sus tacones y dejar vagar su imaginación, con la única intención de sentir.

Y eso les asusta a los hombres,  les asusta no estar a la altura, no dejarlas satisfechas. Por eso tratan a las mujeres que leen 50 Sombras de Grey como salidas e ignorantes y no como mujeres insatisfechas en busca de sueños eróticos que las saque del trabajo, de la casa, de los hijos y las convierta en mujeres.

¿A quién le va a doler ahora la cabeza?

 

Compartir

Otros artículos de opinión

Image