Hoy le he puesto un nuevo rostro a la sabiduría, al amor, a la serenidad... En este mundo de locos llenamos las estanterías de nuestras casas de revistas y libros de autoayuda, buscamos desesperadamente un poco de tranquilidad, algo que nos ayude a evadirnos.
Nos bombardean constantemente con mensajes catastróficos, desastres naturales y humanos, muertes y más muertes a la hora del desayuno, de la comida, de la cena. Y después de un tiempo prudencial de silencio vuelven a sacar otro virus con peligro de mutación que puede acabar con todos nosotros, ayer fue lo último que escuche en la radio antes de que me venciese el sueño. El cerebro trabaja a toda velocidad para asimilar tanta información.
He visto en RTVE 2 un reportaje sobre “el pastor de Andorra” del año 2007 . Además de llamar la atención su maravillosa voz, te enamora su calidad humana, desprende felicidad en cada uno de sus gestos, en cada una de sus palabras, ama la vida... Cuenta que jamás ha criticado a nadie, que hay que viajar y aprender, que ha vivido para sus cabras porque es lo que le gusta, que cada día ama más a su mujer... Transmite paz, vitalidad y mientras habla tu rostro adopta una sonrisa bobalicona durante todo el reportaje, porque ese tipo te cae realmente bien, crees realmente lo que dice porque emana de su ser y vive en concordancia con lo que piensa.
Buscamos maestros de vida y resulta que personas sencillas de nuestro alrededor tienen mucho que enseñarnos.
