Opiniones

Ángel Hernández

En recuerdo de la helitransportada

 

Se cumplen estos días 5 años de aquella tragedia que nos sobrecogió a todos los aragoneses, cuando el helicóptero de la Helitransportada de Alcorisa se estrelló en Villastar. Me tocó vivir aquello como concejal y fue un trago muy amargo. Recuerdo llegar al helipuerto y ver la mesa puesta que esperaba a aquellos valientes, a esos 6 trabajadores que perdieron la vida en una tarde de infausto recuerdo. No olvido el sonido de fondo de sus móviles, que no dejaban de sonar, en espera de que una respuesta que no llegaría nunca; sus taquillas, su ropa... Tengo muy presente la esperanza que nacía de la noticia de algún superviviente, el anhelo de saber quién, por qué...

No podré olvidar a algunos de los que allí se acercaron en busca de noticias, o simplemente queriendo dar su apoyo. Y de fondo se sucedían las historias, las llamadas de gentes inquietas que querían saber si podían hacer algo, si podíamos decir algo. Y uno no dejaba de pensar en esas familias, en ese futuro inmediato que había sido borrado de un plumazo, esos niños que no habrían de conocer a sus padres, esas esposas, madres y padres que no volverían a ver a sus maridos e hijos...

Tampoco olvido aquel “circo” de funeral, con un desfile de autoridades sin precedentes; le sensación que tuvimos quienes vivimos aquello desde la última fila a la que nos confinó el protocolo fue desoladora; algo parecido a lo que debieron sentir esas familias, que pasaron de víctimas a poco menos que invitados en aquel ceremonial. No olvidemos que aquello sucedía a dos meses de las elecciones. Y después…después lo de siempre, el silencio, el abandono. Las familias queriendo saber, queriendo llegar hasta el final para conocer de las causas, para tener un por qué. Y el duelo que no cesa, porque nadie ha asumido en todo este tiempo su responsabilidad. El informe final de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC) permitió reabrir la causa del accidente, un accidente que no fue fortuito, sino una negligencia por la que fallecieron seis personas en el desempeño de su jornada laboral. El accidente se produjo en una zona de montículos de escasa altura, con buena visibilidad y apenas viento. Todo apunta a una negligencia en el control de una pieza del helicóptero que falló y les hizo precipitarse.

De fondo y más en estos últimos meses, la precariedad con la que los bomberos forestales siguen desempeñando su trabajo, aún a costa de poner en riesgo sus vidas; de fondo sus míseros salarios, su falta de derechos, y sobre todo el que ni siquiera tengan la posibilidad de protestar, porque algunos (como el alcorisano Daniel Palomo) ya han sido sancionados por ello, por querer trasladarle a la ministra lo que consideran justo.

Sólo si hay justicia, si se depuran responsabilidades, las familias podrán hallar cierto consuelo. Sólo la reapertura definitiva del caso, cuyas heridas siguen abiertas, permitirá descansar por fin a las familias de Javier, Ramón, Angus, Esteban, Albert y Rafael. A su memoria y a la dignidad del colectivo al que pertenecieron, les debemos mantener vivo el recuerdo, exigir justicia y una mejora en sus condiciones laborales y salariales.

 

 

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