Opiniones

Ángel Hernández

Nadie hablará de nosotros


Hubo elecciones europeas en 2014, municipales, autonómicas y generales en 2015 y volvemos a las generales en 2016; de por medio catalanas, andaluzas…una sucesión agotadora, y máxime cuando cumplimos casi 8 años de aguda crisis. Y volvemos al mismo punto de partida, todo por dirimir, todo por decidir. Para la ciudadanía esto es agotador,
Se habla y no se para sobre cambiar el modelo, se llama a una revolución que no será tal; se emplaza a la suma al tiempo que se excluye; y entre todo es maremágnum, qué será de nosotros, de nuestra tierra. Pues yo se lo digo, nadie hablará de nosotros, nadie hablará de nuestros pueblos, de nuestra gente, de nuestra cultura; nadie pondrá sobre la mesa en un debate el futuro de la térmica, del carbón; nadie planteará alternativas reales, efectivas y que puedan realizarse. Nadie se detendrá en la financiación de los pequeños municipios, en la brecha digital que se agranda y nos separa el mundo; nadie planteará una fiscalidad progresiva, el apoyo a cultivos tradicionales, a la pesca interior, a las D.O. No sabremos de ningún plan estratégico para ponerle freno a la despoblación.
Se jaleará a las masas llamando a un cambio, se desprestigiará a aquel contrario con quien luego habrá que entenderse. Y nosotros seguiremos en el mismo sitio, en precario, sin respuestas. Las llamadas a resolver los problemas de Teruel y Aragón por parte de nuestros diputados y diputadas en Madrid han sido ensordecedoras; dicho sin sorna, hiere su clamoroso silencioso. No se trata del oportunismo de denunciar en precampaña, de cargar contra el rival; se trata de poner sobre la mesa alternativas. Hacen falta compromisos con el territorio, certezas. Hablar de políticas, no de políticos. Hablar de los problemas de Teruel y de Aragón con mayúsculas; poner la atención sobre los pueblos, sobre quienes vivimos aquí.  
Me mueve un sentimiento pesimista porque estoy convencido que muy a nuestro pesar nadie hablará de nosotros, porque la cruda verdad es que no les importamos. Eso es lo que más me duele.

 

 

 

Compartir

Otros artículos de opinión

Image