Opiniones

Antonio Royo

¿Seremos frontera?

Vista la deriva de nuestros vecinos de Cataluña y las ganas que algunos de ellos ponen en ello, parece que algún día podemos ser la frontera de España. ¡Qué raro suena!

A mí me parece que todo es una cortina de humo para ocultar su mala gestión y su corrupta forma de hacer política, llevada hasta el extremo de tergiversar la historia haciendo de ella un simple instrumento de ODIO, lleno de mentiras.

Tengo amigos en Cataluña que sé que no quieren la separación y que se sienten inquietos, yo también lo estoy.

Repasemos un poco las cosas a ver qué nos sale: algunos pocos catalanes y unos muchos catalanes no nacidos en Cataluña o hijos de inmigrantes son los más decididos, porque en un movimiento totalmente insolidario creen que si ellos se quedan con todo, ELLOS vivirán mejor.  Pero señores, ustedes tienen ahora cositas que nos pertenecen a todos los españoles, por ejemplo los papeles que se llevaron del Archivo de Salamenca de los pueblos del Bajo Aragon Turolense. Eso es ROBAR.

Ustedes tienen las obras de arte románico de la parte norte de Aragón y eso es: ROBAR. Ustedes tienen el Archivo de la Corona de ARAGON y se han permitido tachar los nombres no catalanes de los documentos y eso es ROBAR. Ustedes se creen que si se van la deuda de España (a la que pertenecer) quedará enterita para el resto de los españoles y eso también es una forma de: ROBAR. Cuando en el franquismo se volcó toda la ayuda en Cataluña y Vascongadas... robaron a nuestra juventud en una inmigración desesperada.

Me sé un cuento que les puede ir bien a sus gobernantes: Un presidente preguntó a su asesor climatológico que qué tiempo iba a hacer el domingo y le dijo: un tiempo excelente. Así preparo los bártulos para ir a pescar y de paso ver a su novia.

Así ataviado marchó para el campo y un agricultor le dijo: ¿dónde va con lo que va a llover!! Y él le dijo: mi asesor me ha dicho que va hacer buen tiempo y hará buen tiempo.

Al kilómetro la tormenta fue de las de ahogarse y, mojado como un pollo y sin pescar, fue a ver a la novia, que se rió de su aspecto.

Cabreado, cuando volvió a la sede, despidió a asesor y quiso contratar al campesino, que le dijo que él no entendía del tiempo, preo que cuando al burro se la caían las orejas es que iba a llover mucho. Contrató al burro  como asesor y así siguen ahora pero con muchos más asesores de la especie y que son los mejor pagados. Ni saben del tiempo, ni de historia, ni de economía, ni de solidaridad, pero harán fronteras.

 

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