Opiniones

Carlos Repollés

Las buenas maneras

Me enorgullezco, presumo y se ven de lejos, de la exquisita educación con que me obsequiaron mis Padres, ayudados por los Padres Escolapios y sus casi siempre merecidas bofetadas. Me ha servido de mucho en ésta vida: sobre todo para saberme comportar allá donde fuere y desenvolverme con soltura tanto en un sarao como en una reunión con personas de alto rango.

Os preguntaréis el por qué de éste comienzo. Pues ahí va el motivo.

El viernes de los tambores me encontré por la calle a un Ilustre Personaje Alcañizano, al cual no conocía, y me acerqué a él para darme a conocer y presentarle mis respetos. Él se alegró de conocerme y comenzamos un “distorsionado” diálogo por el atronador ruido de los tambores. Me comentó quién era su familia y le dije que tenía una curiosa foto donde se hacía referencia a su familia. Me dijo que le agradaría mucho el tenerla. Quedamos que, a través de un común amigo, me pasaría su email y que, gustosamente, le enviaría el documento en cuestión.

El amigo que me tenía que mandar el email, después de reclamárselo varias veces, no me lo mandó. Llamé donde tenía que llamar y, al fin me lo dieron. El día 11 le envié el correo. A las 9:43 am para ser exacto. Aún no he recibido respuesta.

Cuando alguien me envía algo o me da algo, me falta tiempo para, por lo menos, decirle que lo he recibido y darle las gracias por el detalle. Así me enseñaron a hacer las cosas. Y así seguiré haciéndolas. No sé de otra forma. De algo ha de servirme la educación recibida.

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