
Un minuto de silencio
Hoy quiero pedir que se bajen todas las banderas a media asta. Que se acompañen de crespones negros. Que la sociedad española se detenga y guarde silencio.
Un minuto de silencio por cada una de esas familias que son desahuciadas de sus hogares porque no pueden hacer frente a los pagos hipotecarios.
Un minuto de silencio por aquellos que han perdido los ahorros de toda una vida en un producto financiero en forma de engaño sin escrúpulos.
Un minuto de silencio por esos padres de familia que se han quedado sin trabajo y que los únicos brotes verdes que encuentran son los del pedazo de tierra en el que plantan patatas para poder, al menos, comer.
Un minuto de silencio por todas esas madres que ven con congoja que se acaba el curso escolar y se acaban las becas de comedor que garantizaban un plato diario de comida a sus hijos.
Un minuto de silencio por todos aquellos que se han ido de España porque en este país el trabajo está más escondido que algunas cuentas bancarias en Suiza.
Un minuto de silencio por los miles y miles de aspirantes a un único puesto en la administración pública que no lo consiguen después de meses de estudio para unas oposiciones.
Un minuto de silencio por los bomberos, los profesores, los médicos, los barrenderos, los poceros, …., todos aquellos que ejercen dignas profesiones, que son los que de verdad mueven el mundo.
Un minuto de silencio por los enfermos de cáncer que se han quedado sin tratamiento.
Un minuto de silencio por aquellos que han fallecido por no tener recursos económicos para acceder a medicamentos y tratamientos.
Un minuto de silencio …. Quedémonos callados. Porque no hay tantos minutos de silencio para poder dedicarlos a lo que de verdad sufren, que son los que también de verdad lo merecen.
Por todos ellos y por todos nosotros.
