Opiniones

Carmen Pérez

Obrero organizado, obrero desempleado

La otra mañana, al pasar con el coche por cierto lugar de nuestra provincia, leía con media sonrisa una frase que habían pintado en una pared: “Obrero organizado, patrón acojonado” (perdón por la expresión).
Celebro que haya quien crea que la unión hace la fuerza, no en vano es una expresión de hace años. Pero creo que se equivoca de medio a medio en esta ocasión.
La reforma laboral acometida en nuestro país recientemente no hace sino aumentar el poder del supuesto patrón sobre sus asalariados. Le da el poder para manejarlos como bien guste y si no, al tanto: reducción de salarios, aumento de jornadas laborales, libre designación de funciones, disponibilidad absoluta de adjudicación de vacaciones, …. ¿Quieren más?
Hoy por hoy, es el patrón el que decide lo que se hace y cómo se hace. Y al que no le guste, que se vaya y ya está. Porque, tal como está el panorama, hay detrás de él cientos o miles de otros obreros dispuestos a ocupar su puesto por el salario y la jornada laboral que sea.
¿Anima eso a unirse a los trabajadores? No lo creo.
Me parece un tema en cierta manera similar con las manifestaciones. Nunca he creído en ellas. No creo, en absoluto, que ningún responsable se sienta conmovido por muy grande que sea el número de personas congregadas unidas por una protesta. Es más, siempre me los he imaginado en su casa, viendo la noticia por televisión y regocijándose en lo que han conseguido provocar.
Me quedo con la frase del alcalde de Valladolid: “En España la corrupción se resuelve con comisiones mientras en otros países con un tiro”. No pretendo tomarla al pie de la letra, más aún cuando en su origen está referida a una situación muy distinta, pero sí me quedo con la falta de rigurosidad y la parcialidad de leyes que imperan en nuestro país, que necesita, tal como está, medidas justas y ya desesperadas.

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