
Frivolizando con la muerte
Los pelos de punta se me han puesto hace un rato cuando, viendo noticias varias, leo que en cierta cadena televisiva se va a seguir dando cobertura a un caso tan triste y desolador como el de la muerte de una niña, Asunta Basterra, en un programa de sensacionalismo.
Por si no estuviésemos ya consternados con las noticias que se han dado sobre este tema y los escabrosos detalles comentados al respecto, ahora resulta que la “madre” (aún me ha costado escribir esta palabra para definir a esa señora) defiende su inocencia con una supuesta carta que ha escrito a la cadena televisiva en cuestión. Y dicha cadena va a esperar varios días para hacerla pública en el programa y horario que considera más adecuado o en el que espera tener una audiencia receptiva a este tipo de temas morbosos.
Realmente no sé qué me da más, si asco o pena. Primero, por el trasfondo de la cuestión, con la muerte de una niña que tuvo que pasar una muy dura situación. Segundo, porque estas cuestiones deberían ser abordadas únicamente por policía y tribunales. Y tercero, sobre todo, porque este tipo de temas no son para hacer carnaza televisiva.
Hemos llegado a un punto en el que todo vale. Y lo peor no es eso, lo peor es que la audiencia morbosa y sensacionalista a la que se dirigen este tipo de contenidos, existe, aunque me cuesta creerlo.
