
El maquinista
Han pasado más de dos semanas del terrible accidente del tren Alvia en Santiago de Compostela y siguen sin dejar de salir noticias en torno al maquinista, Francisco Garzón.
No voy a entrar a juzgar la responsabilidad de este señor en dicho accidente, pues eso es tarea de jueces y forenses, pero si diré que me da la sensación de que se ha convertido en una muy conveniente “cabeza de turco” en toda esta historia.
No deja de sorprenderme la rapidez con que se difundió el vídeo del accidente, el más grave ocurrido en España en los últimos cuarenta años. Y me pregunto si realmente hacía falta emitirlo tan rápidamente, afirmando que el responsable era el maquinista porque no redujo la velocidad de 200 kms/h a 80 kms/h tal como se debía hacer en ese tramo de la vía.
Me sobrecoge también la cantidad de noticias que han salido después acerca de que si llevaba un tablet en el que según él consultaba la hoja de ruta de Renfe, apuntándose la posibilidad incluso de que se distrajese mirando otras cosas (redes sociales, por ejemplo).
Hasta se me encoge el corazón viendo que se puede leer la declaración del señor ante el juez, preguntas y respuestas con todos los detalles. ¿Por qué?
En una sociedad que tanto defiende la intimidad propia, el derecho de imagen, la protección de datos de carácter personal, …, ¿se permite este escarnio público con tanta facilidad en este tipo de situaciones?
Es cierto que se debe informar a la opinión pública de que hubo ese accidente y de cuál podría ser la causa, cuando realmente se aclare y se sepa con certeza.
Mientras tanto, narrar con todo lujo de detalles hasta la ropa y el estado físico de este señor cuando fue a declarar, realmente sobra. Relatar reseñas de la historia personal de los fallecidos en el accidente, sobra. Como sobran las imágenes de cuerpos desmembrados, personas ensangrentadas y trajeados periodistas que tienen la desvergüenza de preguntar a los familiares que si están pasando por muy duros momentos. ¿Es necesario regodearse en el morbo insano y en la terrible desgracia ajena de esta manera?
