
El más tonto hace relojes… En medio de todas las noticias de economía, política, parados, subsidios y otras tristezas similares, ha surgido, como una seta, la de la señora de Borja restaurando el Ecce Homo de una capilla del pueblo, llegando, gracias a la web, a todos los rincones del mundo.
La obra original no es que fuera de gran valor, como tantas otras que hay por todas partes, porque aparte de los pintores que han entrado en la historia del arte, había otros muchos que hacían sus pinitos y, con suerte, se ganaban alguna perra, aunque sus obras no tuviesen demasiada calidad.
Sin ninguna trascendencia, ha servido para hacer reír en unos momentos en que no encontramos demasiados motivos para hacerlo, lo cual no deja de tener su mérito.
He leído en “El País” que la señora es “pintora”, no sólo echada para adelante, y que lamentaba que no le habían dejado terminar; lo que me ha llevado a pensar que, en este país, el más tonto hace relojes y cualquiera, por el único hecho de estar convencido de ello, puede ser lo que le venga en gana.
Decoradores que lo son en aras de su buen gusto; otros hacen fotos sin haber pisado en su vida una escuela; otros que no diferenciaban un gero de una rasilla se han convertido en constructores; el mundo de los artistas, está plagado de genios, tanto en las plásticas, como el caso de Doña Cecilia, o de las escénicas, todos nos acordamos de Tamara, después Ámbar y, finalmente, Yurena, que proclamaba a los cuatro vientos serlo; expertos en todología que plantean soluciones para todo y, sé que lo echabais de menos, tontos de capirote, que no saben hacer la “o” con un canuto y deciden ser políticos y, tenemos muchos ejemplos, lo consiguen.
Cuando las cosas no tienen mayor trascendencia, no pasan de hacer unas risas, pero hay ejemplos que por tener no tienen ni gracia y ahí están, sirva de ejemplo el teatro romano de Sagunto, restaurado por arquitectos, que querían ser restauradores que hicieron un desastre de proporciones históricas y tampoco ha pasado nada, a pesar de que hay una sentencia del Tribunal Supremo en su contra, no se podía recuperar lo anterior y ellos se fueron de rositas. Por no volver a hablar de los que querían mandar sin tener puñetera idea de nada, que están dejando al país en la miseria, sin posibilidad de echar marcha atrás, y ellos tan panchos.
