
El pasado fin de semana, miles de ciudadanos, salimos a la calle a protestar por la reforma laboral publicada por el Gobierno a golpe de Decretazo; otros miles se disfrazaban y salían a celebrar el carnaval; muchos se quedaron en casa por desánimo, por aburrimiento o por necesidad; mientras el PP se reunía en Sevilla en el festival del autobombo.
Los estudiantes salen a protestar en defensa de los recortes en educación que, en algunos casos, les cortan hasta la calefacción... la policía sale, carga contra ellos y detiene a unos cuantos; mientras el Gobierno da orden a las fuerzas del orden público de que estén preparados y en forma, después de meses sin presupuesto ni para folios, les mandan material nuevo "antidisturbios" y los recolocan de forma que el que está destinado en Sevilla se vaya a pegar a los de Cuenca, para que no coincida con algún vecino, y mejor que haya detenidos que sirvan de "advertencia".
A Baltasar Garzón le han echado de la Carrera Judicial en una suerte de escarnio público digno de la Santa Inquisición y los que se las han llevado se van de rositas; y oímos a quien nos gobierna que ya era hora de que se hiciera "justicia".
Cada vez hay más gente en este país que duerme en la calle, los albergues están saturados y los comedores sociales no dan abasto; mientras oímos en las noticias que lo único que ha subido es la venta de productos de lujo y de coches de alta gama. Claro que tanto liberales como conservadores siempre han visto lógico que existiera esta desigualdad.
Parecen cosas de carnaval, bufonadas, pero estamos metidos en la cuaresma más larga de la historia, la cosa va en serio y si los españoles nos quejamos el Gobierno dice que respetan las diferentes opiniones pero que tienen la "mayoría absoluta" y eso les sirve de excusa para hacer lo que les venga en gana.
Pero señores diez millones de votos pueden dar la mayoría en las urnas pero no son la absoluta del país, con tan sólo cuatrocientos mil votos menos perdieron las anteriores elecciones, y eso no les da patente de corso para hacer y deshacer a su conveniencia.
¿Tanto presumir de ser más españoles que nadie y ahora quieren que seamos alemanes?
