Opiniones

Cristina Andrés. Hoy no me puedo concentrar

  Hoy no me puedo concentrar... parece el comienzo de una vieja canción pero tampoco tengo ganas de cantar. Mi perra, Kiara, una leonberger, de casi nueve años, está enferma, tiene artrosis y esta mañana no podía levantarse, se le plegaban las patas y ha estado toda la mañana sin moverse.
Quienes nunca hayan tenido un perro o quienes lo han tenido para obtener algún beneficio, aquí incluyo a todo el que creyendo ser el "dueño" del perro lo ha utilizado como guardián, para criar o para cazar o como simple juguete, sin llegar a ver en él un compañero de vida, no me van a entender. Nunca me comprenderán los que están convencidos  de que "sólo es un perro" y que pueden decidir sobre su vida cuando crean conveniente y, tanto menos, los que creen que tienen derecho a maltratarlos cuando les plazca.
Kiara fue abandonada cuando tenía tres años dentro de la casa donde había vivido con su familia, sus dueños la incluyeron en el lote de venta sin previo aviso y allí la encontramos cuando llegamos. De entrada nos llevamos un buen susto, ella y nosotros, pero superados los primeros inconvenientes decidió adoptarnos y se ganó nuestro cariño en muy poco tiempo.
Son casi seis años con ella, una compañera siempre alegre y siempre agradecida, aunque los agradecidos de verdad somos nosotros por el regalo que nos cayó por sorpresa. Nunca le hemos visto un mal gesto con nadie, con una paciencia infinita con los más pequeños, humanos o canes, con una sensibilidad especial para consolarte en los momentos malos, sin un reproche, sin malentendidos...
Y ahora se está acercando su final, a muchos les parecerá que con la que está cayendo preocuparse así por un perro no es normal, pero para mí es parte de mi familia y tengo que luchar por ella hasta lo imposible, igual que lo haría por cualquier persona a pesar de que no me hubiesen dado ni la mitad de cariño. Y, a riesgo de que me califiquen de estúpida, no puedo hacer otra cosa que llorar, llorar y llorar por mi amiga que se está dejando ir.
Me gustaría pedir una cosa, a los que no son capaces de ver a sus perros como sus compañeros, que no los tengan, que no gasten su dinero en comprar uno, que les ahorren la agonía de tenerlos como dueños, que sean conscientes del daño que hacen y dejen de hacerlo.
Ellos no se lo merecen y vosotros no os merecéis la suerte de tenerlos a vuestro lado.

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