Opiniones

Cristina Andrés. La calle Alejandre

Qué animado estaba el sábado Alcañiz, era el día en que las tiendas sacan sus mesas a la calle para la liquidación de la temporada, llega la primavera y hay que hacer sitio para todo lo nuevo. Da gusto ver a tanta gente y es, además, una buena ocasión para ver y saludar a muchos conocidos.
Pero algo me llamó la atención y es que en la calle Alejandre sólo estaba ocupada en el extremo de la plaza de España, el resto se veía vacío, muchos locales cerrados y eché de menos la animación que hace años tenía. La calle donde se concentraba el comercio de Alcañiz y las terrazas de los bares la llenaban casi desde la Plaza de España a la Plaza Mendizábal, está quedándose vacía.
Sería fácil echar la culpa a la crisis, pero su declive viene de mucho antes y no entiendo muy bien por qué, ya que otras zonas han ido floreciendo y poblándose de comercios y cafeterías a la par que en ella se cerraban por jubilaciones, traspasos y abandonos.
Y la verdad es que me entró la nostalgia, recordando cuantas horas he pasado en esta calle, aparte de que mi madre tuviera su tienda allí, también mis tíos tenían la tintorería y el bar Nuria, era donde los domingos y los días de fiesta se juntaba todo el mundo a tomar el vermouth, que costaba encontrar una mesa libre y ahora verla así me dio mucha pena.
Los escaparates de tiendas como La Españolita, La Téxtil, la de Pilar Espallargas, las zapaterías de Murán o de Izquierdo, la de Concha Figuerola, que cerró hace tantos años, los veladores de La Maravilla, el Moderno, el Pelotón, el Nuria, etc. son imágenes que siempre las tendré en mi recuerdo y que forman parte de nuestra historia, por lo menos de la mía.

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