Sin su talento no hay alfombra roja que brille La Ceremonia de los Oscars fascina con sus trajes de diseño, sus limusinas, el glamour, la elegancia y la belleza de las actrices y los actores. Toda una parafernalia mediática destinada a dar a conocer las películas de Hollywood en todo el planeta. Todo un despliegue de lujo y glamour, envuelto en papel de celofán. Sin embargo, por encima de la fascinación que todo este lujo nos produce, el motivo por el que vamos al cine, es ver historias que nos lleguen, que nos emocionen y nos enseñen a entender mejor el mundo que nos rodea. Al final, lo que da sentido a la alfombra roja, a la industria del cine, son los grandes creadores. Sin grandes creadores no hay grandes historias que nos hagan soñar. Sin el talento de los autores del cine, las ruedas de la industria cinematográfica no giran.
Ang Lee, es sin duda uno de los grandes autores de nuestra época, con su modestia, y su increíble trayectoria. Un Oscar al mejor director, merecidísimo, de los que honran a la academia, y hacen que todo el espectáculo mediático sea creíble y valga la pena. Otro de los grandes del cine actual es Michael Haneke, cuya película Amour, fue galardonada con el Oscar a la mejor película extranjera.
Con su talento, cineastas como Ang Lee o Haneke son los que realmente hacen brillar el cine, dando sentido a la industria cinematográfica.
